Snack para Gigi
Es que es imposible, decía para si misma Ana mirando a su gata Gigi, a todos los gatos les gustan estas chuches, son buenas para su salud, necesito que se coma un suplemento pero no hay manera de acertar, bueno pues iré esta tarde a otra tienda de animales, algo tendré que encontrar… envuelta entre sus pensamientos, se terminaba de preparar para ir al trabajo.
Ana, una chica de unos treinta años, risueña, buena persona, en el barrio la querían mucho ya que siempre tenía un rato para charlar y hacer sonreír a cualquier vecino además de ayudar en todo lo que pudiese, había adoptado a una pequeña gata hace un par de meses, y tras las visitas necesaria al veterinario, ya se había adaptado perfectamente a Ana y a la casa, el animalito tenía unos cuatro años de edad, pero a pesar de ello no le costó hacerse a su nueva dueña ya que tenia un carácter mimoso y juguetón.
En el trabajo, Ana, miraba por encima de su cubículo a un chico que tenía una foto de un gato en su pared. Ana trabaja en un «call center» de atención telefónica en una empresa de venta de soluciones informáticas, sin pensárselo dos veces, se levantó y fue directa hacía el sitio de su compañero.
– Hola Raúl, ¿Cómo estás? verás he observado que tienes ahí pegada la foto de un gato, ¿es tuyo, o es que te gusta ese en concreto?
– Hola Ana! es mi gato Blas, un gran compañero y un travieso de cuidado, reía Raul.
– que gracia, verás, he adoptado una gatita hace poco, y es que come fatal, al final conseguí acertar con el pienso, pero quería darle una chuche o un snack como suplemento y no hay manera de encontrar la que le guste a Gigi.
– Gigi eh! pues anota ahí en tu teléfono esta tienda: Piolines, en la calle azulada a la altura de la peluquería Gris, ¿Sabes dónde? es que no me acuerdo del nombre de la calle ahora.
– Si si, ya me doy cuenta, es una calle pintada entera de azul, con varias tiendas de velas, librerías, perfumerías, me doy cuenta, muchas gracias.
– Pregunta allí por Manuela, ella te va a dar lo que necesitas para tu gatita, y ahora a trabajar, que ya nos ha lanzado una mirada el coordinador.
– Vale, si cierto, muchas gracias, ya te contaré.
Ana, subía a su bicicleta vintage de color naranja que había pertenecido a su abuela, llevaba una cesta con flores en el manillar. Se fue alejando del trabajo, y cruzando entre calles, llegó a la calle azul, mirando curiosa los escaparates, pensaba, que místico todo, me encantan estas tiendas, tendré que venir más. De pronto, Ana fijó su mirada en un cartel amarillo que ponía Piolines en verde, se bajó de la bicicleta, la aseguró a una farola, y entró a la tienda.
– ¡Hola!, ¿eres Manuela? le preguntó enérgicamente a una mujer que allí se encontraba.
– ¡Hola!, si soy yo, dijo Manuela, una señora de mediana edad, con el pelo canoso, y una gran sonrisa en su boca, sus ojos brillantes analizaban a Ana.
– Estoy buscando algún snack para mi gatita Gigi.
– Bueno, pues estás en el lugar indicado, ¿Cómo es tu gata?
– Pues tiene unos cuatro años, es de tres colores, naranja, negra y blanca, muy bonita la verdad, es juguetona, tranquila, amorosa, nos llevamos muy bien y eso que vive conmigo hace poco, pero sabía que era para mí cuando la adopté, lo tuve claro.
– Si, ellos suelen escogernos por alguna razón, pues bien, dijo la señora acercándose a un estante lleno de botes de distintos colores, cogió uno de color verde, lo abrió y cargando una pala de bolitas de su interior, las metió en una bolsita y se la acercó a Ana.
– ¿Cómo sabe que estas le gustarán? me tiene un poco desesperada, no acierto con nada.
– Bueno, si eso ocurriese, vuelve y te las cambio por otras sin coste alguno.
– Esta bien, ojalá le gusten, si no volveré a visitarla. Muchas gracias
Ana salió contenta de la tienda, esa mujer era muy agradable, una sensación de familiaridad que la hizo sentirse muy cómoda.
Al llegar a casa, Gigi estaba acostada al sol en la salita, y la miraba de reojo mientras se estiraba.
– Hola Gigi, ven aqui, te traigo un regalo, le decía Ana contemplando al precioso animal.
La gatita se acercaba lentamente, una vez cerca de ella comenzaba a ronronear. Ana le tendió la mano y le dió una bolita. La gatita se la comió y se relamió.
Ana estaba contenta, al fin un snack para completar su almuerzo, que alegría pensaba mientras le daba otra bolita.
Se hace tarde, me voy a ir preparando para dormir Gigi y dándole un beso a su gatita, se fue hacia el dormitorio.
– Gigi… Gigi, que raro, dónde estará mi gata, cuando de repente, observó que la ventaba estaba abierta
– ¡Oh no! ¡ Gigi se ha escapado!
Se puso la chaqueta y salió al jardín, gritaba su nombre, pero tras dos horas, entre sollozos volvió dentro de casa y se quedó dormida, cuando al amanecer, notó como la pata de Gigi le tocaba la cara, abrió los ojos, y abrazándola le decía.
– Que susto más grande gatita, que triste me he puesto.
Ana, comenzó a prepararse para ir al trabajo, mientras escuchaba las noticias en la radio:
– «En esta misma ciudad, que nunca pasa nada, ha surgido entre los vecinos, la mujer gato, no tenemos nada más que un par de videos de ella, pero ayudó a salvar a una chica de un atraco y a un pobre niño de unos gamberros que le querían pegar, no sabemos la identidad de la mujer y ni si ha sido un caso aislado, pero tenemos una nueva justiciera en la ciudad, que vestida de mujer gato hace el bien por nuestra comunidad, seguiremos informando»
Ana giró la cabeza y miró perpleja a Gigi, ¿¡Tú!? , le decía a su gata mientras se reía, pero cuando llegó a la salita y fué a cerrar la ventana, observó que en el suelo había huellas de humano, sin pensárselo dos veces, salió despedida hacía la tienda de Manuela.
– Hola, a ver no se muy bien como decirte esto, pero, esos snacks que me vendiste… ¿de qué son?
– Manuela sonrió y sacando un libro gordo de debajo del mostrador, se acercó a Ana
– Verás Ana, en este mundo conviven todo tipo de criaturas …
Directo desde la tierra
[…]Siempre tuvo la sensación de que su vida era surrealista, ya desde su nacimiento todo parecía sacado de un guión de una película, aún así Sandra seguía con su vida como si de una misión se tratase, al fin y al cabo estamos aqui para desarrollar nuestra existencia, y sea cual sea la realidad que nos ha tocado vivir, tenemos que con las posibilidades que tenemos entre manos conseguir hacer de nuestra vida una experiencia extraordinaria, pero claro, la teoría es muy fácil de entender, la práctica ya es otro tema…
Sandra era una chica simpática, el tipo de persona amigable que te apetece tener cerca, confiable y amistosa, una persona empática capaz de hacer salir el sol en los días más nublados, ella es una chica de constitución media, morena de piel y cabello, algo pequeña de estatura, pero con dos ojos que parecen soles en su casa, iluminan con su mirada todo aquello a su paso, guapa, tierna, amable, graciosa y desenfadada, algo personajilla, sin complejos y llena de ganas de vivir, camina con paso firme y no mira hacía atrás, su mirada está puesta en el futuro.
Aún así, con todas esas características personales que la convierten en una protagonista de algún show televisivo, tiene que lidiar cada día con distintas circunstancias que parecen hacer de su vida, dependiendo de cada día, una existencia dramática o situaciones envidiables. A veces ella se reía buscando la cámara oculta a su alrededor ya que todo era demasiado loco.
Sandra trabaja en una revista de moda, en la sección de tendencias, adora poner la tildé sobre la moda del momento, en lo que ella considera que es realmente el éxito a la hora de vestir, su novio un rockero, tiene un grupo de éxito a nivel nacional, Sandra adora crear los outfit para él, viven en la capital del país pero no se olvidan de donde vienen, un pequeño pueblo del norte del país, rodeado de montañas, allí sus familias los espera con orgullo, ya que es un pueblo muy pequeño y muy humilde, en el cual la gente se dedica sobretodo a la agricultura y ganadería.
Sandra era la hija mayor de una familia de agricultores, lo más lógico era que ella siguiera el oficio, pero ella sabía bien lo que la movía por dentro, la moda, una vez al mes, se subía en la furgoneta de su padre, para ir a llevar frutas y verduras a otros pueblos a vender, y al llegar a la segunda ciudad más grande del país, podía comprar sus revistas favoritas, luego en casa durante la noche, en la cama, para no molestar a sus hermanas que dormían en la misma habitación, utilizaba una linterna y bajo la manta, devoraba cada una de esas revistas, soñando con algún día ser ella una gran editora jefe en su revista favorita.
Por su parte Arturo, su novio,trabjaba en el taller de su padre, la primera vez que vió a Sandra caminando por la calle se quedó totalmente enamorado de ella, sus ojos azules se clavaron en ella, y su mirada la siguió hasta que giró la calle, en ese mismo momento, dejó caer la llave inglesa que sostenía en su mano derecha y como loco corrió detrás de ella, Sandra al notar su presencia se dió la vuelta y con la gracia que la caracteriza exclamó:
– A dónde vás sin frenos!
– Es que tienes que devolverme lo que me has robado!
– ¿Cómo dices? pregunta Sandra entre risas
– Si, si, mi corazón
Y desde ese momento, comenzaron a quedar continuamente hasta que tomaron la decisión de perseguir sus sueños y mudarse a la gran ciudad para conseguir hacerlos realidad.
Llevaban dos años en la ciudad, Sandra ya trabajaba para una importante revista y Arturo había abierto un gran taller.
Todos los días eran una aventura, entre amistades, clientes y circunstancias variadas, cuando desgraciadamente Sandra tuvo un accidente de coche mortal y quedó en coma.
Sandra despertó después de tres días, y al abrir los ojos observó la cara de Arturo con los ojos llenos de lagrimas mirándola lleno de esperanza.
– Hola… cuanto tiempo llevo dormida?
– Hola amor mío, respondió abrazándola, que alegría, tres largos días, como estas?
– Bien creo que estoy bien, me ha salvado la vida un extraterrestre !
– Como? respondió Arturo entre risas
– Si un extraterrestre, me vino a ver y me dijo que se aburría mucho sin mi show en la televisión que veía todos los días en su casa, que era su programa favorito de la tierra, y que tuvo la necesidad de viajar a nuestro planeta a hacer sus poderes para salvarme, porque se moría de pena si me moría.
– Es increíble, puedes escribir un libro contando tu experiencia, repondió Arturo riendo.
Lo que ellos no sabían, y creían como parte de un sueño del coma de Sandra, fué uno de los episodios de mayor audiencia de Lutor, el planeta del extraterrestre que salvó aquel día su vida […]
Ecuación de Dirac
[…] Quedaba poco tiempo para la reunión más difícil de su vida, miró hacía su reloj colocado en su muñeca, Vanesa comprobó que quedaban escasos minutos para comenzar, inspiró profundamente con los ojos cerrados y mientras expulsaba el aire abrió lentamente sus ojos marrones. Abrió con decisión la puerta del salón de juntas que tenia enfrente, y con una sonrisa saludó a las personas que estaban allí esperándola sentados alrededor de una mesa redonda de madera, Vanesa caminando con paso fuerte, moviendo su larga melena oscura con gracia se sentó a la cabeza de la mesa y comenzó a hablar.
– Estamos aqui, ya que como os avisé en el email, necesitaba convocar una junta de accionistas debido a que abandono mi puesto de CEO en la compañía.
La reunión se alargó durante un par de horas, finalmente cuando terminó abandona la sala de juntas una Vanesa aparentemente aliviada, saliendo del edificio se introdujo en un taxi, y puso rumbo hacia su casa, una vez en su hogar, sentada en su sofá, comenzó a llorar desesperadamente, sabía porque lo había hecho y cuales eran los motivos que la habían llevado a tomar esa decisión, aún así tenía un nudo en el estómago y una sensación de vértigo que la impedían aún disfrutar de la decisión tomada.
A la mañana siguiente, una vez tomado el primer café, Vanesa se puso en marcha, comenzó a empaquetar y a hacer maletas, ya que dejar su puesto de trabajo en la compañía, no era la única decisión importante que había tomado, le seguía abandonar aquella casa y la ciudad donde vivía, debido a que últimamente no dejaba de soñar con un pequeño pueblo en Francia, lo había visto nítidamente en sus sueños, incluso nombres de calles o de establecimientos, así que haciendo caso a esas señales tan reales en cuestión de dos semanas llegaba a Permignen.
Las cinco de la tarde, ya era de noche aquel día de frio Enero, Vanesa subía su maleta hacia la habitación de hotel que había reservado, el único hotel que tenia el pueblo, ya que era muy pequeño, se dió un baño, cenó ligeramente, y se acostó temprano, tenía la intención de madrugar para recorrer el pueblo a la mañana siguiente en busca de respuestas.
A la mañana siguiente, preguntó por una panadería donde desayunar para poder comer un croissant delicioso, la mujer del hotel le dió las indicaciones hacia la pastelería más cercana, y hacia allí se dirigió, al entrar olía increíble, un olor casero entre dulce, mantequilla y café, se sentó en la única mesa que quedaba y esperó con una sonrisa a que le sirviesen el desayuno, cuando de repente entró por la puerta un chico, buscando con la mirada una mesa libre se encontró con la mirada de Vanesa, ambos sintieron en el estomago un vuelco nada más mirarse, el chico directamente fué hacia Vanesa
– Hola, me llamo Carlos, no soy de aquí, lo primero que quería hacer esta mañana antes de conocer el pueblo era desayunar un croissant rico de la zona,¿podría sentarme contigo?
– Por supuesto, porque tengo la sensación de que te conozco, me resultas muy familiar, es muy curioso.
– Lo cierto es que me pasa lo mismo, incluso diría que nos parecemos físicamente, ambos morenos, con ojos oscuros, de piel clara. No compartiremos madre, dijo entre risas.
Ambos pasaron el resto del día juntos, se sorprendieron mucho cuando a los dos les había ocurrido en sueños lo mismo, el también decidió dejarlo todo por vivir esta aventura, la complicidad que existía entre ellos era increíble, como si se conociesen de hace mucho tiempo.
De la que caminaban hacía el hotel, ante sus ojos vieron un pequeño comercio que ponía en un letrero tarot, se miraron curiosos, y ambos asintieron que preguntarle a una experta en astrología o médium si supiese a que se debían esos sueños y aquella coincidencia era buena idea entonces se adentraron en la pequeña tienda.
Dentro, detrás de un mostrador se encontraba una mujer de mediana edad, vestida con un vestido naranja largo, y complementos verdes, de pelo largo rubio y ojos brillantes verdes, sonriéndo les invitó a pasar a la trastienda, y sentadose alrededor de una pequeña mesa redonda, ellos le explicaron su situación.
Ella sonriendo comenzó a contarles:
– Vosotros habéis viajado en el tiempo porque vuestra unión de amor es muy fuerte, os habéis encontrado de nuevo después de otras vidas, os pertenecéis tanto el uno al otro, que lo que uno siente lo padece el otro, habéis estado perdidos siempre, notando la presencia del otro porque a pesar de estar separados sabíais inconscientemente que vuestro corazón estaba unido al de otra persona, y en sueños habéis conseguido llamaros para de nuevo volver a estar unidos, o ¿no es que habéis dejado de sentir el vacío común en vuestra existencia?
Ambos se miraron a los ojos y asintieron con la cabeza
– Siempre me he sentido incompleta hasta este momento, contestó Vanesa.
Y esto es debido a la ecuación de Dirac, prosiguió la mujer, que describe el fenómeno de la conexión cuántica, que alega que si dos sistemas separados interactúan entre si durante un cierto tiempo, y luego se separan podemos describirlos como dos sistemas diferentes, porque existirán como un sistema único.Lo que le suceda a uno seguirá afectando al otro, independientemente de la distancia entre ellos, es lo que se llama «el entrelazamiento cuántico». Dos partículas que en algún momento estuvieron conectadas, permanecen conectadas para siempre, incluso si están separadas por años luz. Esto es lo que les sucede a dos personas cuando están conectadas por lo que los humanos llamamos Amor. […]
Embrujo entre fogones
[…] Era la tercera vez que me llamaban de la real academia de brujería, para amonestarme, pero esta vez estaban realmente enfadados, me habían dejado vivir entre los humanos con mis poderes, ya que mi madre es mortal, pero mi padre es un poderoso brujo, tan poderoso que con la parte de poderes que heredé de él, fueron suficiente para convertirme en una buena hechicera. La cuestión es que me críe con mi madre y mi abuela humana, mi padre falleció desgraciadamente, fui al colegio normal hasta los diez años, entonces fue cuando me llamaron para ir a la academia de brujos, al terminar les supliqué que me dejasen regresar con mi familia humana al mundo mortal, y ellos aceptaron con la única condición de que no utilizase mis poderes con los humanos.
Pues bien, era sencillo no usarlos fuera de casa, pero dentro me encantaba hacer uso de ellos, para hacer levitar cosas y traérmelas sin tener que moverme, saber quien llegaba a casa o llamaba por teléfono, era más sencilla la vida así, pero fuera se complicaba un poco, sobretodo cuando me enfadaba por culpa de humanos entupidos.
Trabajo en un restaurante, soy de sus mejores cocineras, pero alguna vez que otra encanto los alimentos según lo que me suceda. Esta última vez que el comité de brujos me hizo regresar para reñirme fue debido a que a un cliente muy mal educado que me faltó el respeto y estaba tratando mal a su mujer, le convertí el azúcar del café en laxante, pero se lo merecía, aún así, los brujos muy enfadados me dieron un ultimátum, si volvía a usar con humanos mis poderes debería hacer las maletas e ir a vivir allí al mundo mágico o perdería mis poderes para siempre.
Llevaba largos meses, trabajando, haciendo recetas riquísimas, los clientes estaban muy contentos, y yo podía seguir en casa junto a mi familia humana.
Pero llegó él, era el chico más guapo que había visto en mi vida, no me había enamorado nunca, ya que entre mi vida humana y maga no había tenido la oportunidad de conocer a nadie, el flechazo fue instantáneo, comenzó a venir a menudo al restaurante, y quedamos para hacer recetas en su casa, nos estábamos enamorando, era el primer hombre con el que dormía, y era muy divertido pasar tiempo con él, cocinaba nuevos platos, junto a él mi creatividad era desbordante, tanto que me ascendieron en el restaurante gracias a mis novedosas recetas, estaba muy feliz, había conseguido todo eso y sin usar la magia!
Desgraciadamente, un día, entró por la puerta de casa y me miró apenado, me explicó que tenía que volver a su país, que su visado ya no servía para más tiempo.
Se me rompió el corazón, estaba destrozada, no podía alejarse de mi ahora que todo iba tan bien… sabía que lo tenia prohibido, que incluso era realmente peligroso, y podría perder mi condición de humana o bruja, pero aún así la pasión que sentía era tan grande, que merecía la pena correr el riesgo, me metí en la cocina y encendí los fogones, llorando hechizaba todos los componentes sin ningún sentido, hasta que finalmente sin saber muy bien que había hecho terminé de cocinar un pastel de carne y panecillos.
Nos sentamos a cenar a la mesa, no hablábamos durante la cena, sólo nos mirábamos con cara de tristeza, pero para mi sorpresa al terminar el último bocado, él se levantó y cogiéndome entre sus brazos me levantó de la silla, y me dijo, cásate conmigo! ya está tu te vienes conmigo a Italia y nos casamos, te va a encantar, podrás junto a mi madre aprender a cocinar el arte de la pasta!, asentí con la cabeza, le abracé fuertemente y nos besamos, fuimos directos al dormitorio, y mientras nos acurrucamos en la cama, quise apagar la luz de la cocina desde allí pero fue inútil, me di cuenta que acababa de perder mis poderes, pero entonces le miré y me alegré de que así fuese, a veces para ganar se tiene que perder… […]
Las fotos
[…] Me había adentrado demasiado en el bosque de las torturas, nunca debí ir allí, los ancianos contaban leyendas horrorosas de ese lugar, pero me había perdido y cuando me quise dar cuenta, ya me encontraba allí, nerviosa y sin saber muy bien que hacer comencé a caminar en círculos, cuando al pisar sobre un matojo de hierbajos, caí al fondo de un hoyo, no me hice daño ya que el fondo estaba totalmente mullido de frondosas hierbas, pero estaba muy hondo, apenas podía ver el exterior.
Después de unas horas, con hambre y temor, comencé a llorar, no sabía que hacer, no podía trepar porque no había donde agarrarse, de repente escuché a alguien llamarme por mi nombre, pensé que estaba alucinando, pero claramente era mi nombre, contesté desesperada:
– Aqui!!!! Por favor ayúdeme !!
En ese instante sentí como me elevaba entre un humo rosado y al salir fuera de ese agüjero, caí en la tierra enfrente de una piedra en la que se encontraba sentado un señor mayor, vestía una enorme capa negra y me miraba con desprecio, comenzó a hablar:
– que hace una chica como tú en este bosque, no deberías estar aqui!
– No era mi intención, me perdí y caí en ese hoyo.
– Pues ahora si quieres volver a donde perteneces, debes hacer algo por nosotros, este bosque para mantenerse vivo necesita la felicidad humana, te voy a dar este teléfono movil, cada vez que veas seres humanos felices debes hacerles una foto, ellos perderán ese momento de alegría, pero a cambio nosotros tendremos la energía suficiente para mantenernos vivos.
– Eso es algo horrible! dije espantada. Y si no lo hago?
– Si te niegas, volverás al hoyo del que no saldrás jamas, y nos alimentaremos de tu energía mientras sigas con vida.
Apenada y llena de tristeza, me acerqué a aquel brujo, recogí el teléfono movil que su mano sostenía y derramando una lagrima le dije:
– Ya estoy lista!
En ese momento, en el suelo se iluminó una linea rosada, miré hacía atrás, el brujo me indicó alargando su mano que siguiese caminando por aquella marca en el suelo, así lo hice y regrese al pueblo, a mi llegada algunos vecinos me intentaron preguntar que me había pasado, pero sin pausa me fui directa a casa.
La mañana siguiente, intenté encontrar mi primera víctima, recordé que al lado del lago había un hombre que le divertía hacer daño a los animales sin ningún sentido, así que lo elegí, al llegar a aquel lugar, observé como ese individuo ponía veneno en distintos lugares, me acerqué a la espera de que una pobre ardilla probase esa ponzoña y mientras se tambaleaba el pobre animalillo y el malvado se reía, capturé en una foto de su maléfica sonrisa, entonces pude observar como su rostro cambiaba completamente y se ponía realmente triste, lo que me emocionó muchísimo ya que había encontrado la manera de poder quitar la alegría a la gente de malas intenciones y no tener que hacer daño a seres humanos decentes.
Así en otra ocasión, había oido hablar de una mujer bisexual que después de intimar con sus ligues les forzaba y les hacia daño de forma verbal, entonces no dudé en encontrarme con ella para una cita, cuando aquella mujer comenzó a insultarme y reírse de forma divertida de mi, apunté con el móvil y capturé su mierda de felicidad en una fotografía, en ese instante se puso realmente enfadada, no estaba triste si no que la fotografía desató su ira.
A medida que hacía fotografías a distintos individuos podía comprobar que según su reacción la maldad era mayor o menor, y como tras capturar su felicidad en la galería de fotos de aquel dispositivo, esas personas dejaban de comportarse malévolamente, sin saberlo me había convertido en la policía del mal, no podía estar más feliz de haber caído aquel día en ese hoyo… […]
El gato
[…] Solitaria, Amelia, la mujer más rara del pueblo, vestida siempre de negro y con un gran sobrero de pico, su mirada fría atravesaba a los distintos transeúntes que cruzaban su mirada con ella.
Sólo hablaba con la señora Weiss, del herbolario donde iba a comprar ciertas hierbas poco comunes, de hecho, a veces tenía que pedírselas a otros países de Sudamérica. Un día la señora Weiss se puso indispuesta, y en su lugar fue a atender la tienda su hijo Felix.
Amelia, a pesar de sus excentricidades, es una mujer muy atractiva, su belleza latina no pasa desapercibida, al entrar en la tienda, Felix se apresuró a atenderla.
– Buenos días, ¿qué desea?
– Buenos días, le había hecho un pedido a su madre, sabe si ya estará en la tienda, puede que lo hayas recibido ayer.
– Ese pedido viene retrasado, llamaron de la agencia de transporte esta mañana, pero me puedes dar tu dirección y no tendré ningún problema en acercarme a entregártelo personalmente.
– Muy amable, dijo Amelia mientras observaba al muchacho. Se acercó a él y acarició su cabellera negra.
Felix se estremeció y con la cara colorada acertó a decir:
– No la hacía una mujer cercana en absoluto Amelia.
– Sólo quería saber que tipo de pelaje tenías, parecía suave, dijo Amelia con una sonrisa. – Te espero en mi casa entonces, igual puedes pasar a cenar algo conmigo.
– Será un placer ! Contestó entusiasmado Felix.
Durante esa misma tarde, llegó el encargo de Amelia, y sin pensárselo mucho, Felix se arregló y preparó para ir a cenar a la casa de Amelia.
Al llegar allí, una casa grande, lúgubre, hacía que el instinto de Felix no le acompañase a entrar, pero ya de estar allí, tomó coraje, empujó con la mano la verja y caminó hacía el porche.
La puerta estaba medio abierta, Felix se apresuró a entrar, cuando salía un gato por ella, miró al felino con gracia y se adentró en la casa.
Al fondo estaba Amelia con una sonrisa en su cara, le invitó a seguirla a través de un pasillo. Felix se sentó enfrente de ella, le ofreció un aperitivo y se sentó enfrente de él mientras acariciaba otro gato acostado en su regazo.
– ¡Bienvenido a mi casa!
– Así que te gustan los gatos
– Si, amo a los gatos mucho más que a las personas.
– jaja, brindemos por esta mágica noche!
– Brindemos!
– Oh Dios! que está ocurriendo!?
El brebaje que le había preparado, era una pócima que convirtió al pobre Felix en un precioso felino negro.
Amelia contenta, comenzó a reír, se levantó del sofá y caminó con gracia hacia la butaca donde se encontraba ahora el gato Felix.
En el pueblo Amelia era conocida como la loca de los gatos, y es que a cualquier hombre que se interesaba en ella, lo convertía en gato, en venganza por un viejo amor que le rompió el corazón […]
El reino
Nuestras tierras se encontraban devastadas, el frío era constante, ya no se distinguían las estaciones climáticas, nuestras casas se cubrían por el desánimo y la falta de amor, ya incluso desde las laderas era complicado vislumbrar el castillo real donde durante años los buenos reyes lo habían ocupado, entregando su bondad y repartiendo su calor por todos los pueblos que pertenecían al reino Amatista, así se llamaba donde vivimos.
Vivíamos en paz y armonía, hasta que un mal día llegó a nuestra tierra un ejército proveniente del reino del norte, habíamos escuchado historias espeluznantes sobre aquella casa, era gente fría y despiadada, y todo lo que tocaban a su paso lo convertían en hielo, al pasar por nuestras casas fueron congelando la tierra y al llegar al castillo también lo congelaron, y convirtieron a nuestros reyes en estatuas de hielo convirtiendo sus corazones en piedras congeladas, el amor de nuestros reyes era tan fuerte que era lo que hacía que nuestro pueblo tuviera paz, luz y felicidad, en cuanto se congelaron los reyes, comenzó el caos total, las gentes comenzaron a discutir, a enfadarse, ya no había paciencia.
Una familia muy querida por todos intentó buscar la solución y tras leer mucho y hacer sus pesquisas encontraron una bruja junto al río, en una pequeña casa, la única que tenia lumbre debido a los poderes que de ella emanaban, se adentraron en la pequeña sala sentándose frente a la chimenea y le suplicaron a aquella pequeña anciana de cabello gris ceniza.
– debemos hacer algo, ¿No puedes hacer un hechizo que nos libere del hielo?
– Ciertamente, existe un hechizo basado en la magia blanca, pero se necesita una pareja cuyo amor sea tan fuerte que pueda descongelar los corazones y así con el fuego eliminar a los reyes del norte y devolverlos a su reino del que nunca debieron salir.
– ¿pero dónde vamos a encontrar a esa pareja?
Entonces la bruja sacando un enorme pergamino de un armario, lo abrió sobre la mesa baja de madera y una vez desplegado, le preguntó en voz alta:
– Dime mapa ¿dónde se encuentra una mujer luz de corazón puro y hermoso?
Sobre el mapa comenzó a brillar un punto fuera de Amatista, en territorio no congelado por los reyes del norte, marcaron en sus mapas la señal donde se encontraba aquel corazón puro, prepararon los caballos, y despidiéndose de aquella mujer la familia que constaba de un matrimonio y su hijo cabalgaron hacia Magnolia, así se llamaba aquella tierra plagada de esas flores.
Cuando llegaron, buscaron donde hacer un campamento cerca del rio, pero apareció una hermosa joven a su encuentro.
– Hola! Bienvenidos a estas tierras, un placer teneros por aqui, estaís cerca de mi casa os invito a pasar y contar vuestra historia, debéis estar escapando del hielo. Aquí sois bien recibidos decía mientras les miraba sonriente, y en especial miraba a los ojos azules de Josef el hijo mayor de la familia.
La siguieron encantados, una vez dentro de su casa, les acomodó y preparó comida para todos.
– Me llamo Griselda, vivo aquí sola desgraciadamente tras la muerte de mis padres, así que un poco de compañía y más si es para poder ayudar es mas que un regalo.
Mientras Griselda hablaba, Josef la escuchaba atento, era la mujer mas bonita y especial que había visto en su vida, su melena rubia larga, el brillo en sus ojos castaños, su olor a magnolias frescas… estaba embelesado con ella. En ese momento su madre le hizo una seña a su padre, y observaron como miraba su hijo a aquella muchacha, le giñó el ojo a su marido y él le sonrió.
– Griselda, muchas gracias por tu hospitalidad, por favor déjanos que limpiemos la cocina y descansemos un poco, ya somos algo mayores, pero os animo a que junto con nuestro hijo, sí queréis, id a pasear por el camino de magnolias.
Así decidido, Griselda y Josef salieron de paseo, se entendían perfectamente y disfrutaban mucho de estar juntos, su energía era maravillosa.
Fueron pasando los días, y ellos se fueron enamorando, los padres de Josef, esperaron el tiempo suficiente hasta que consideraron que podían decirle a Griselda la verdad, y porque estaban allí, tenían sus dudas por si ella se enfadase ya de contárselo tras enamorarse de su hijo pero teniendo en cuenta que su amor no fue forzado ya que él también contaba con un corazón puro y su amor era fuerte y genuino, ella aceptó sin pensarlo para regresar con ellos y luchar contra el reino del norte para recuperar la corona Amatista.
Fueron tres días de lucha continua, desde lejos se veían como ráfagas de fuego descongelaban a su paso bloques de hielo, hasta llegar al castillo, donde Griselda y Josef cara a cara con los reyes del norte, impusieron sobre ellos sus calientes manos, deshelando así su fría apariencia, les convencieron de volver a su reino tan sólo usando su amabilidad y cariño, y consiguieron que regresasen al norte descongelando así el resto de Amatista, también los reyes volvieron a la vida, y ya ancianos, cansados y muy agradecidos con la pareja les ofrecieron su trono creando el reino Amatista-Magnolia, volviendo así a reinar la paz y la armonía en todas aquellas tierras.
La bailaora
[…]Quedaba un mes para regresar a Córdoba, mi ciudad natal, allí me esperaba mi familia para unirme junto a ellos a la escuela de flamenco que regentaban mis padres, mi familia proviene de generaciones de bailaores de flamenco, cantaores y tocaores, el orgullo de la familia está en dominar el arte del flamenco.
Yo soy la oveja negra, mis padres y hermanos están desesperados conmigo, y es normal ya que a mi me encantaba la danza pero la contemporánea, mis padres son muy estrictos con el legado familiar y para no disgustarles se me ocurrió pedirles que quizá en otra escuela sería capaz de mejorar ya que no tenia la presión familiar, y trás un par de días pensándolo, finalmente aceptaron que me fuese un año a estudiar baile flamenco a una escuela de Sevilla.
El primer mes dí clases de baile flamenco durante tres horas diarias, pero sin arte ninguno, sin embargo al pasar tanto tiempo en la escuela, conocí a Tom, un alumno de danza hip-hop increíble, junto a él comencé a aprender a bailar y a disfrutar de esos movimientos fluyendo al ritmo de la música, Tom, estaba muy relacionado entre los bailarines de la zona, íbamos a bailar a sitios muy divertidos y así fueron pasando los meses, creando mi propia familia de bailarines y haciendo mi propia vida.
Aún así tenía que volver con mi familia, y se me acababa el tiempo, los dos últimos meses me dediqué a asistir a maratones de clases de flamenco, pero era imposible alcanzar el nivel de lo que suponía mi familia que tendría que tener, y no quería disgustarles.
Una tarde, en un bar, les estaba contando a mis amigos lo desesperada que estaba por la situación, no sólo enfrentar a mi gente y decir que había mentido, que me estaba dedicando a otro baile, si no también por fallarme a mi misma de no ser capaz de convertirme en bailaora como los míos. A la salida del bar, se acercó a mí una señora con el pelo muy largo, vestida de negro, puso en mi pelo una rosa, acarició mi mejilla, y me susurró al oido, tengo la solución a tus problemas, ven a verme mañana, y dándome la mano colocó en ella un trozo de papel.
Desdoblé aquella nota, donde había apuntada una dirección, me quedé pensativa, no sabía que hacer, pero llegué casa y se lo conté a Tom, rápidamente me convenció de ir, e incluso se ofreció a acompañarme.
Al día siguiente, allí nos presentamos, se trataba de una casa aislada en un barrio lleno de adosados, la fachada de la casa era de color morado, y desprendía una halo de misterio, nos acercamos a la puerta y ésta se abrió sola, escuchamos a alguien decir en el interior:
– Adelante, os estaba esperando.
Tom y yo nos adentramos en la casa, atravesamos un largo pasillo, donde estaban colgados cuadros en los que se mostraban imágenes de prendas de vestir sobre la pared de color morado, al fondo se veía una mesa redonda con una bola de cristal como las que usan las brujas…
– Encantada de recibiros, por favor sentaros!
Dijo aquella mujer de pelo largo oscuro, con la tez pálida y una nariz prominente en la que brillaba una pequeña verruga, en el instante en el nos ofreció sentarnos una sillas se deslizaron hacía atrás, Tom y yo nos miramos con cara de asombro.
– Por favor, no os vayáis! Si soy bruja pero no me hace falta tener poderes para descifrar que es lo que estáis pensando, soy una hechicera buena, me dí cuenta de tu desesperación y quiero ayudarte. Puede ser que lo que necesitas sea tan sólo unos zapatos mágicos que le dén a tu forma de bailar la gracia que necesitas para no defraudar a tu familia.
– ¿Y por qué me iba ayudar? ¿Quiere algo a cambio? Ya le digo que no creo que se lo vaya a poder pagar.
– No te preocupes por eso, como te he dicho me doy cuenta de la desesperación humana e intento ayudar a las personas a solucionar sus problemas, pero también te digo que bailarás con esos zapatos como la mejor bailaora que hayan visto, pero después deberás contar la verdad a tu familia y regresar aqui para cumplir con tu destino .
– Sí claro que lo haré, pero antes quiero hacer las cosas bien he de bailar con mi familia en el evento anual de su escuela de baile, y una vez que haya cumplido con ellos les contaré la verdad.
– Eso es cielo, dijo la bruja mientras ponía encima de la mesa unos zapatos rojos.
– Póntelos y ellos sabrán que hacer.
– Muchas gracias! Volveré pronto! Dije apresuradamente mientras guardaba los zapatos en mi mochila.
– De eso estoy segura, contestó aquella mujer con una sonrisa maliciosa.
Una vez en el coche, Tom me miró seriamente y dijo:
– Esto es una locura! ¿Tú crees que esos zapatos te van a hacer bailar mejor de lo que sabes?
– Pues no lo se, ¿pero que hubieses hecho tú?, Que más dá, mirá si me hacen bailar mágicamente mejor, mi familia estará orgullosa, y si no pues se darán cuenta que no sirvo para esto, total les voy a contar la verdad sea como sea.
– Vale, y la frase misteriosa acompañada de la sonrisa maléfica de la despedida ¿que me dices de eso?
– Ay! no seas paranoico! Pues que voy a volver ya lo dije, decidimos venir y ya está, si tú me animaste! Ahora entonces, vuelvo a casa, bailo y vemos que tal va la cosa…
– No te lo he pedido antes, pero ¿Te apetece acompañarme? Dije mirándole de forma curiosa
– Acompañarte … ¿Cómo tu novio? Preguntó Tom mirándome fijamente a los ojos.
Tom y yo nos llevábamos genial, nos habíamos besado unas cuantas veces y él me gustaba mucho así que respondí
– Creo que no quiero dejarte escapar, así que si me haces el honor de acompañarme como mi pareja, sería muy feliz.
Y en ese momento Tom se acercó a mi cara y acariciandome el cuello me beso tiernamente.
Al día siguiente pusimos rumbo a Córdoba, cuando llegamos mi familia estaba al completo en la puerta de nuestra casa con los brazos abiertos y un cartel al fondo que ponía bienvenida. Presenté a Tom y entre risas y halagos pasamos el resto del día, nos fuimos pronto a dormir ya que al día siguiente era la celebración de la escuela de baile de mi familia.
– ¿Estás nerviosa? Me preguntó mi madre
– No, la verdad es que espero estar a la altura, quiero hacerlo bien.
– Eso es bueno mi pequeña! eso es que tienes confianza! Y dándome un beso en la frente, salió del cuarto.
Por la mañana, al entrar en la cocina estaba Tom hablando con mi hermano Mayor Estefano de su baile, la mirada de mi hermano era de sorpresa, él era un gran cantaor, así que hablar de otra disciplina le causaba bastante asombro pero le ví cómodo. Fueron entrando los demás componentes de la familia y cuando al fin terminamos todos de desayunar, cada uno fue a por sus cosas, nos montamos en la gran furgoneta de la escuela y nos dirigimos hacía allí.
Ya había empezado el espectáculo, había mucha gente, el escenario estaba detrás de la escuela en una explanada, estaba todo tan bonito y la gente tan emocionada que comencé a sentir nervios. Me tocaba salir en la siguiente actuación junto con mi madre y luego me dejaba una parte sola, como no saliese bien estaba pérdida, no quería hacer el ridículo, miré hacia mi padre y me devolvió la mirada guiñándome un ojo.
Mi turno! Me puse los zapatos mágicos, su color rojo brillaba con fuerza, los golpeé uno contra el otro, y rápidamente sentí como una energía poderosa corría por mis venas, en cuanto escuché el tono de la guitarra mis pies comenzaron a taconear mágicamente, todo mi cuerpo se movía con una gracia espectacular y única, era alucinante.
Cuando acabaron las actuaciones, salimos toda la familia para saludar juntos al agradecido público. Trás ese momento nos abrazamos felizmente. Tom me acompañó hacía el vestuario para ayudarme a recoger las cosas, cuando sentada en un taburete me disponía a quitarme los zapatos, fuí incapaz!
– Tom! Ayúdame por favor! Es imposible descalzarme!
Tom comenzó a tirar de los tacones, sin éxito alguno! Comencé a sudar y la desesperación se apoderó de mi, en ese momento escuche una voz de mujer :
– Tus pies son míos!
Era la voz de la bruja! Tom y yo nos miramos ojipláticos […]
Mirada de jaguar
[…]Era medio día, pero no tenia hambre, aún así me obligué a comer algo, supuse que un poco de sopa me vendría bien, llevaba toda la semana con el estomago revuelto, y no dormía nada bien, tenía unas pesadillas terribles, me levantaba cansada, había descubierto unos moratones en mi cuerpo, estaba algo asustada, no entendía que me estaba pasando…
Ese fin de semana había prometido ir a visitar a mi madre, y no podía fallarla, ya llevaba un par de meses sin ir a verla y la pobre me echaba de menos, igual le podía preguntar a ver si ella había pasado en su vida por algo así como me estaba ocurriendo a mi, y me daba una explicación antes de tener que ir al médico, lo poco que me gustaba a mi tener que meterme en hospitales…
Conduje unas dos horas de coche, y llegué al pueblo donde vivía mi madre, se había acostumbrado a la soledad desde que falleció mi padre, aparqué enfrente de su casa, ella abrió la puerta y bajo los peldaños del porche con los brazos abiertos.
– Benditos los ojos, mi niña bella!
– Hola mamá, perdona!! el trabajo, el ritmo de la ciudad … pero aqui estoy!
– Anda pasa! que preparó café y nos ponemos al día!
Dicho y hecho, entramos hacia el saloncito de estilo bohemio, mi madre es una mujer con una gran habilidad para la decoración, su casa es tan bonita gracias a estar perfectamente combinada de colores y elementos que invitaban a quedarse allí a vivir, la alfombra bajo nuestros pies tiene estampado un mosaico de colores que combina a la perfección con el sofá amarillo.
Miré a los brillantes ojos verdes de mi madre, mientras ella me analizaba de arriba abajo, mi madre es una mujer guapísima,tiene una larga melena de color castaño oscuro, de piel morena, estatura media y delgada, yo soy una copia de ella, algo muy característico de ambas es nuestra mirada felina, nos lo dice todo el mundo, mi madre siempre contesta «mirada de jaguar» y sonríe.
– Cariño, ¿cómo te encuentras? Estas más delgada, ¿comes bien?
– Si bueno… Ultimamente se me ha cerrado algo el estómago y estoy durmiendo bastante mal…
– Tienes pesadillas? Logras recordar como son?
– No mucho, pero me levantado muy cansada, como si hubiese estado haciendo mucho ejercicio y mi cuerpo tiene unos moretones que no son normales para nada …
– Dejamelos ver
Mi madre analizó mi espalda y mis piernas mientras movía la cabeza de lado a lado.
– Bueno mi pequeña, puede que las pesadillas sean tan fuertes que tu misma te golpees contra la cama, hoy voy a dormir yo contigo y te observo.
Continuamos hablando de su pueblo, la gente que vivía por allí, de la ciudad, de mi trabajo y poniéndonos un poco al día de todo. Mi madre se alejó en un momento y yo fui al baño, cuando bajé la escuche murmurar con alguien por teléfono:
– Bueno pues Gladis, ya está comenzando la primera fase, hoy duerme aqui conmigo, me parece que va a vivir su transformación esta noche si mis cálculos son correctos, menos mal que ha venido justo este fin de semana y no he tenido que ir yo a la ciudad, ya que también estoy por entrar en fase y controlarme allí es mucho más complicado, fue la razón por la que tuve que mudarme y dejar allí a Gladis…
Me quedé pensativa… claramente estaba hablando de mi, ¿y de qué fase estaba hablando?, entrar en fase…¿de qué?
Llegó la hora de dormir, y mi madre estaba asegurándose de que todas las puertas de la casa estaban cerradas, sobretodo la entrada y la salida trasera, yo la observaba con cara de sorpresa, se estaba comportando algo rara, de hecho estaba nerviosa, entonces sólo se me ocurrió ir y abrazarla.
– Mamá, no se que te pasa, pero estoy aqui para ayudarle en lo que sea…
– No te preocupes cariño estoy bien, simplemente quiero asegurarme que estás segura.
Nos fuimos a dormir, mi madre se aseguró de cerrar bien la ventana y se metió en la cama conmigo.
Serían como las 05:00h de la madrugada cuando me desperté sudando, otra vez la pesadilla, me dolía mucho el cuerpo entero, me quise levantar de la cama pero mi cuerpo pesaba mucho, aún así lo intenté, pero justo por el reflejo de luz que entraba por la ventana, vislumbré ante mi un imponente jaguar, me miraba super fijo, de alguna manera me recordaba la atenta mirada de mi madre, debería estar muerta de miedo pero la sensación no era esa, tenia ganas de correr y salir de allí.
Aquél animal se acercaba lentamente a mi, intente gritar para avisar a mi madre, pero en ese momento el sonido que salió de mi garganta fue un rugido. Según ocurrió eso, el felino enfrente de mi paró su paso y se quedó inmóvil, entonces yo salí de esa cama temblorosa y al poner mis pies en el sueño descubrí mis patas, tenia patas traseras y delanteras, intente sollozar pero volví a rugir, el jaguar se acercó a mi y restregó su cabeza contra la mía, justamente sentí que era mi madre, y que yo también era otro jaguar.
Mi madre convertida en jaguar me hizo una seña y caminó delante de mi, la seguí, bajamos al garaje y ahí había un enorme plato de comida, mi madre comenzó a comer y giro la cabeza invitándome a acompañarla a su festín.
Al principio me sentí forzada, pero después de los dos primeros bocados, devoré aquella comida.
Sonó el timbre, debía de ser la vecina asustada de escuchar a esas horas de la madrugada esos rugidos, nosotras seguíamos en la cochera, se abrió la puerta, mi madre me miró a los ojos y pude entender en mi cerebro como me decía sin hablar.
– Vaya! ha entrado con su llave! Si! podemos comunicarnos con la mirada, otra maravillosa característica de los humajaguares.
Yo estaba totalmente asombrada de lo que estaba ocurriendo, cuando me llegó ese olor a sangre humana, quería atacar, quería probar esa sangre, olía tan bien que no pude evitar abalanzarme sobre la escalera en su búsqueda, pero mi madre de un salto se colocó delante de mi impidiéndome el paso.
– Son humanos buenos, debes controlar ese instinto salvaje, o nos mataran, somos muy pocas especies ya vivas, han ido muriendo a través de las generaciones. Tu has tenido suerte de tenerme a mi, lo más probable es que te hubieras despertado en la ciudad así, y hubieras arrancado la puerta de tus vecinos para comérterlos y así algún humano matarte en su defensa.
En ese momento escuchamos la puerta, la vecina al no ver a nadie se fue.
– Gracias mamá, lo entiendo, pero ¿cómo es esto posible?
– No lo sé, tu abuela me lo transmitió a mi, y yo a ti, debes saber que la persona de la que te enamores, cuando realmente sepas que es tu compañero de vida debe saber tu secreto y le deberás convertir en jaguar, a tu padre le convertí también, pero una noche se desorientó, salió sin rumbo hacía el bosque y lo mató un cazador, fue una tragedia. No puedes renunciar a ello y no puedes cambiarlo, sólo nos transformamos una vez al mes en jaguar, pero gracias a ello, las características del animal vive en nosotras cuando volvemos a nuestro estado humano.
Durmamos un poco, en unas horas lo entenderás.
A la mañana siguiente nos despertamos, ya con nuestros cuerpos humanos, encima de la alfombra del salón, según abrí los ojos, mi visión era espectacular, super nítida, mi sentido de la audición era diez veces mejor que antes al igual que el olfato, era una felino con aspecto humano, mi madre se desperezó a mi lado y mirándome con una sonrisa me reto a saltar desde donde estaba al otra laso de la sala.Y así lo hice!
– Mamá! Mira de un salto subo y bajo al piso superior.
– Bueno ahora eres un jaguar, hija mía!
Nos miramos a los ojos y entendí el porque siempre contestaba «mirada de jaguar» […]
Ilegal
[…]Recuerdo que entramos en algún lugar frío y lúgubre, no se escuchaba ningún sonido, sólo pasos y las ruedas de la camilla en la que me encontraba. De repente paramos y me quitaron de la cabeza la venda que cubría mis ojos, en ese momento un hombre alto, del que emanaba una energía realmente oscura, me alzó en sus brazos de la camilla y me colocó sobre lo que se asemejaba a una cama de hospital.
Me ardía la cabeza, no podía pensar con claridad, escuché que se acercaban otras personas, otro hombre y una mujer de mediana edad, me generan una sensación de absoluto pánico.
Al principio supuse que me estaban secuestrando para claramente pedir un rescate por mí, pero al estar en esa cama postrada, ya no pensaba lo mismo.
Se fueron y me dejaron allí sola. No paraba de darle vueltas a mi cabeza buscando algún tipo de explicación a lo que estaba pasando, no podía gritar ya que estaba amordazada, me encontraba desorientada aunque sabía que no podía estar muy lejos de aquel almacén de «chollos» al que había ido a comprar esa mañana; me habían hablado de que allí podría encontrar antigüedades de segunda mano, y como me gusta rescatar esas bellezas para restaurarlas, fuí hasta allí, bajé del coche y caminé hacía la entrada de aquel almacén, una vez dentro, me sorprendió que había muy poca gente comprando para ser sábado, caminé hacia el interior, me encontraba mirando una vieja cómoda victoriana cuando sentí detrás de mí una presencia, intenté girarme pero ya era tarde, ese alguien me había tapado la nariz con un paño humedecido con algún tipo de droga que hizo que perdiese la conciencia, cuando desperté ya estaba dentro de una furgoneta.
En ese instante un fogonazo de luz me deslumbró la vista, llegaron de nuevo aquellas personas, giré la cabeza y ví ante mí en el fondo de la sala, partes humanas mutiladas, entré en pánico, necesitaba vomitar pero justo la mujer de pelo oscuro que estaba a mi izquierda, me inyectó algo en la vena de mi cuello y desfallecí.
Abrí los ojos, estaba inmóvil, sólo podía oír y ver, pero mi cuerpo se encontraba profundamente dormido, entiendo que me pondrían alguna droga, escuché pasos… el miedo se apoderaba de mi, la mujer morena asomó su cara por encima de la mía y comenzó a hablar.
– Bueno, bueno ya has despertado, debes saber que hemos abierto tu tórax para fotografiar y medir tus órganos vitales. Hay muchos compradores interesados en ellos, sabes? Estamos negociando una gran cantidad de dinero a cambio de alguno de tus órganos, pero claro también podemos llegar a un acuerdo contigo y si doblas la suma económica, te pondremos en libertad y todo quedará en un día de mala suerte.
Intentaba poder hablar con aquella mujer, pero aún no era capaz de articular palabra, se me llenaron los ojos de lagrimas. Recuerdo escuchar alguna noticia o historia sobre personas raptadas debido al tráfico de órganos, pero creía que en mi país eso no podía ocurrir.
La mujer se alejó caminando despacio, se paró en seco y se dió la vuelta para decir:
– Vuelvo en unas horas para que te haya dado tiempo a pensar y meditar sobre tu futuro mientras se va despertando el resto de tu cuerpo.
Intentaba pensar, pero la poca claridad mental que tenía en aquel momento me ponía aún más nerviosa, entre mi cerebro ralentizado, la poca luz, y que no podía moverme, hacía que la situación fuese imposible.
Giré la cabeza, y observé unos ventanucos por los que entraba algo de luz, me quedé un rato observando cuando vi unas botas a través de los cristales, pensé que serian los trastornados roba órganos mientras se me caían las lagrimas, pero de repente se asomó una cabeza por las pequeñas ventanas, pude reconocer lo que parecía un uniforme de policía, rápidamente pensé en como podía llamar su atención y me dí cuenta de que llevaba un reloj, si movía la muñeca en su dirección seguro que conseguía destellarle a través del vidrio. Así lo hice y surgió efecto, escuche gritar :
– Ahí es!! Está ahí abajo !
Minutos más tarde, un par de policías entraban en aquel garaje convertido en quirófano donde se dedicaban a robar y matar personas a cambio de órganos,
Me emocioné pensando que estarían trás la huella de estos delincuentes y venían a salvarme, cuando llegaron a mi camilla, se pusieron a escudriñarme con ojos platónicos, uno de ellos comenzó a hablar:
– es perfecta, el tamaño de sus órganos encajarán a la perfección con los de nuestra hermana.
Se abrazaban ambos policías que por lo visto eran hermanos, querían comprobar como era yo, para ver si servía para salvar a su hermana.
– Ofreceré tanto dinero como pidan, dijo el otro hermano.
Dicho esto, me dieron la espalda y se alejaron, hasta desaparecer en la oscuridad.
Tenía que negociar o trazar un plan para librarme de la muerte, pero es que no se me ocurría nada, era muy absurdo pensar que podía doblar la cantidad de dinero que esos les iban a dar a cambio de salvar la vida de su hermana…
En ese momento, mientras pensaba, mi vista apuntó a un teléfono móvil encima de la mesa, tenía que conseguir ese teléfono como fuese, pero según la mujer me habían abierto para observar mi interior, aunque no me dolía nada, llevé mi mano sobre mi pecho, no tenía ninguna herida, era un farol, estaba bien, intente moverme y mis extremidades respondían favorablemente, así que me incorporé y bajé de la camilla lentamente, cogí temblorosa aquél teléfono y me di cuenta que era mi propio móvil!
Mi movil comenzó a sonar, era un número desconocido…contesté:
– Digame?!
– Hola… Si quieres liberarte, busca la salida de ese quirófano, debes dirigirte hacía una gran puerta de color verde.
Colgué el telefono y miré a mi alrededor, las partes amputadas que había visto eran de plástico y la sangre pintura… Ví al fondo el portón grande y lo abrí …
– Sorpresa!!!! Feliz día de los inocentes!!
No me lo podía creer.., allí estaba mi grupo de amigos de la infancia, riendo a carcajadas mientras se disculpaban y se daban la enhorabuena por haberme hecho la mejor inocentada de la historia. Lo cierto es, que entre mis amigos siempre competíamos por quien hacía la mejor broma […]
El vestido
[…] Quedan tres semanas para la gala, era super importante para mi aquel evento porque me daba la oportunidad de conocer a gente realmente importante del sector de las comunicaciones, y así poder presentarme y quizá conseguir algún que otro contacto para intentar crecer como profesional.
Eran las 8:00 de la mañana, estaba en la cocina con una taza de café entre las manos, mientras pensaba como iría vestida y cuál sería la mejor estrategia, si me presentaría yo sola o a través de alguien que me introdujese. Busqué en google vestidos de gala y mientras deslizaba con el dedo entre las opciones en busca de algo que me gustase, saltó el anuncio de una tienda de vestidos en la cuál su eslogan rezaba «vestimos tu deseo», me llamó la atención aquella frase, así que entré a investigar en su web un poco más sobre la tienda.
Resulta que eran vestidos únicos, hechos a mano, la tienda se encontraba ubicada en un pueblecito como a una hora en coche de la ciudad, así que decidí después de almorzar ir por la tarde hasta allí a ver que me encontraba.
Soy psicóloga y me dedico al periodismo, tengo una idea para hacer un programa de televisión, se trata de un consultorio psicológico donde invitar a personas conocidas a realizar una especie de terapia en la cual tratar problemas comunes pero complicados así mostrar lo realmente importante que es la salud mental, y como se pueden tratar mediante terapia sin tener que llegar a tratamientos químicos.
Estaba llegando al pueblo, cuando me llamó la atención que encontraba carteles con distintos mensajes, en uno ponía «estas en la dirección correcta», en otro se leía «gran elección para tu vestido», pero luego giraba la cabeza y ya no veía ningún cartel, me preguntaba si me estaría volviendo loca, igual tanto paciente, mi columna en la revista local y ahora este proyecto en el me estaba embarcando, hacía que no me diese mucho tiempo a dormir lo necesario, pero alucinaciones…
Llegué a la tienda, se encontraba en el bajo de una casa rústica, llamé a la puerta y tras unos segundos, una señora de pelo rubio rizado, baja de estatura y algo entrada en carnes, abrió la puerta con una sonrisa enorme en su cara.
– Bienvenida! te estábamos esperando, dijo con un mirada curiosa.
– Buenas tardes, muchas gracias, pero me debe estar confundiendo, ví su anuncio en internet pero no llame para avisar que venía, conteste extrañada.
– Anda, bueno no importa, ven por aquí, decía mientras me animaba a entrar moviendo su brazo.
Era una nave llena de vestidos, separados por colores, texturas y estilos. Sin parar en ninguna sección, yo seguí caminado detrás de aquella mujer que de vez en cuando se paraba para mirarme, tocarme la frente, el pelo, en una ocasión me dió un abrazo, mientras caminábamos entre vestidos, en el momento en el que me dió el abrazo pensé, pero que hace esta señora, pero a la vez sentí una magia que me envolvió totalmente, sentí calor y cosquillas en el estomago, era una sensación muy extraña pero a la vez totalmente reconfortante. Ella trás ese momento, me explicó que no me asustase que era la mejor forma que tenía de medirme la talla, caminamos un poco más y de repente se detuvo ante un vestido amarillo, me miró, volvió a mirar el vestido, y lo cogíó de la percha donde estaba colgado.
– Éste! Es perfecto para ti , este es el vestido que va a cumplir tu deseo, decía mirándome con ojos brillantes.
Miré el vestido, era de raso amarillo, liso, la verdad es que me encantaba, de tirantes, sin escote pero con la espalda descubierta, parecía perfecto para mi cuerpo, le pedí probármelo, fuí hasta un probador que se encontraba al fondo del almacén; me sentaba increíble, el amarillo resalta mi piel broceada y queda perfecto con mi cabello largo color castaño con mechas doradas, estaba totalmente enamorada de ese vestido, además sentía una sensación de empoderamiento, como si pudiese conseguir cualquier cosa, así que sin dudarlo un segundo, le dije a la señora que me lo llevaba.
– Ese vestido es para ti, ya verás como consigues lo que deseas.
– Muchas gracias ! ¿Cuánto cuesta el vestido?
– Nada, para ti es gratis, tan sólo lo debes pagar si no cumple tu deseo, vuelves aquí y lo pagas de otra forma no tienes nada que darme.
– Bueno bueno, así lo haré, dije confusa.
Me despedí de ella, y conduje hasta la ciudad.
Esa semana había una cena para desvelar los nominados al premio de la cadena de televisión, los cuales se darían la siguiente semana en la gala de premios. A mi me había invitado la revista donde publico semanalmente una columna sobre salud mental, no se muy bien la impresión que voy a dar, pero bueno me puse un mono negro con un kimono por encima de color rojo, a juego con los zapatos y el bolso, un maquillaje dorado pero pinté mis labios de rojo, melena lisa, y salí de casa hacía el restaurante.
Una vez allí me tocó sentarme en una mesa donde estaba gente de producción, que suerte había tenido, pero me encontraba totalmente fuera de sitio, escuché mucho en vez de hablar en esa velada, intenté intercambiar miradas con toda la gente que sabía que podría ayudarme con mi proyecto de programa pero no conseguí que nadie se interesara demasiado, la mayoría de la gente estaba más pendiente de ser nominados.
Volví a casa un poco desmotivada, pero al entrar en mi dormitorio, allí colgado estaba el vestido de la gala, lo acaricie con la mano, y me sentí rápidamente invencible, poderosa, me quedé pensando, este vestido tiene algún poder sobre mi…
Y llegó el día de la gala, estaba nerviosa, me pasé toda la tarde ensayando que decir a las personas que tenía seleccionadas en mi mente para presentarme y hablarles de mi proyecto, una ocasión como esta no podía desaprovecharla.
Me enfundé en ese maravilloso vestido amarillo, me maquillé natural en tonos tierra, me sentía increíble, super guapa, muy segura de mi misma, puse dirección al palacio de congresos donde se celebraba la gala de los premios Cadena Telemotion.
Entré por la puerta y todo el mundo se giró, me sentí correspondida y encantada, mientras buscaba mi sitio entre las mesas, gente que no conocía de nada, me preguntaba mi nombre y me hacía cumplidos, normalmente yo me sentiría avergonzada pero esa noche no y menos así vestida, claramente el vestido estaba cumpliendo mi deseo, me senté en una mesa en la cual estaba el director de la cadena de televisión, Andrés Fili.
– Buenas noches, es un placer compartir mesa con usted!
– Buenas noches, el placer es mio, que mujer tan carismática.
Conversamos y opinamos toda la noche acerca de la gala y los premiados cuando de repente una fuerza dentro de mí hizo que me lanzase a decirle:
– Aprovechando que esta usted a mi lado, me encantaría contarle mi proyecto y que contase conmigo para crear un nuevo programa para la cadena.
Trás un buen rato de conversación , me contesto:
– Me parece una idea extraordinaria! Contamos contigo el mes que viene para dar nombre a ese programa y comenzar a trabajar juntos !
No podía estar más feliz ! Ese vestido me había cambiado la vida! Volví a casa con la sensación de estar subida en una nube, pero al quitarme el vestido, este se esfumó delante de mis ojos y mientras desaparecía el humo amarillo, escuché la voz de la señora de la tienda en mis oídos «el vestido cumplió tu deseo» […]
En sus sueños
[…] Esa mañana me desperté totalmente descansada, había dormido unas nueve horas de sueño profundo reparador, no recordaba con que había soñado, pero estaba de muy buen humor, estaba desayunando cuando sonó el teléfono, mi amiga Sofía quería saber si seguía el plan de esa noche, hablamos de quedar con un grupo de gente experta en el mundo onírico. Sofía y yo somos muy curiosas y queríamos aprender más sobre los sueños, las teorías, los viajes astrales etc…, así que investigamos en nuestra ciudad la existencia de un grupo que estudiase el tema y encontramos a un club llamado «En sus sueños», nos comunicamos por email y quedamos de encontrarnos esa noche en una cervecería irlandesa cerca de mi casa.
Dicho y hecho, nos encontramos allí con tres personas, dos chicos, Estefan y Braulio y una chica Esmeralda, fuimos junto a ellos a una mesa de madera alargada y nos sentamos en los bancos que la rodeaban, nos presentamos y Sofía de forma impulsiva preguntó :
– Hola! Qué tal? Estamos muy interesadas en hacer un viaje astral, es muy difícil? Lo habéis conseguido alguno?
– Pues sí, nosotros si hemos tenido nuestros viajes, depende de varios factores, incluso Braulio ha podido tener un viaje astral simplemente meditando. Se trata simplemente de sentir con tu alma se despega de tu cuerpo.
– Bueno, no es sólo eso interrumpió Esmeralda, de hecho yo he podido viajar a otras dimensiones, a otros planos de la existencia, al ser consciente de que estás soñando, tu cuerpo descansa tranquilo y tu alma puede hacer cosas que de otra forma no podrias.
– Te refieres como por ejemplo a decirle a tu jefe que es un imbécil, o a darle un beso al chico que te gusta y es totalmente imposible hacerlo sin consecuencias despierto?
– Exactamente! reía Esmeralda.
– Pero bueno también, hacer el bien, o incluso sanar a personas, pero es bastante complejo, es para estudiar, igual que ver como hacer de forma responsable un viaje astral, no se puede dejar el cuerpo abandonado así como así. Comentaba Estefan.
-Anda Estefan! no te enfades tanto, ocurre que Estef es un poco receloso de contar hasta que punto nosotros controlamos los viajes astrales, porque dice que es especial, un don. continuaba diciendo Esmeralda sonriente.
– Pues claro que es un don! alzaba la voz Estefan en su defensa, a ver si te piensas que aqui en esta cervecería todos pueden controlar sus sueños.
– Y si pueden, prosiguió Braulio, lo que ocurre en un viaje astral es darse cuenta realmente de que se está soñando, es verse incluso a si mismo, quiero decir lo que sale de tu cuerpo físico, es tu alma, y yo creo que todo humano, siendo plenamente consciente de su cuerpo y su alma, trabajando un poco pueden hacer viajes astrales.
– Y como podríamos conseguirlo? pregunté algo acelerada.
– Pues bueno, lo primero es trabajar la meditación una temporada, hay personas que les resulta mucho más fácil que a otras, yo empezaría intentando salir de mi cuerpo relajado y adormecido de primeras ,estaría una larga temporada meditando antes de intentarlo. Apuntaba Braulio.
– Os interesa el club? ponemos en común algo de dinero para comprar libros, hacer viajes de investigación… conocemos otros curiosos sobre el tema como nosotros, os hace ? preguntaba Esmeralda inquieta.
– Si! me apetece mucho respondí, mirando a Sofia.
– Por supuesto! tengo muchas ganas de hacer mi primer viaje! Exclamó Sofía.
Nos despedimos y regresamos a casa, Sofia no paraba de decir que lo quería intentar esa misma noche, yo tenía mucha curiosidad pero también algo de miedo. Sofia vivía en el edificio de enfrente, nos despedimos y se fue toda emocionada hacia el otro lado de la acera.
Llegue a casa, fui al salón y me acomodé en el sofá, cogí el móvil y empecé a investigar sobre los pasos para conseguir hacer que mi alma saliese de mi cuerpo, estaba leyendo cuando de repente me encontré de frente con Sofía, no entendía nada, que hace Sofia en el salón!, me giré y pude observar como mi cuerpo descansaba, lo había conseguido! estaba en un viaje astral! pero..y Sofía también ,no podía comunicarme con ella, tan sólo observarla, que bonita era, brillaba en un tono azulado. De repente puso cara de disgusto y salió de mi salón, la seguí.
La sensación era la de flotar, era super liviana, no pesaba nada, ni me dolía nada, claramente mi cuerpo se había quedado en aquel sofá, me preguntaba a mi misma si al morir ocurriría eso, posiblemente abandonaríamos nuestro cuerpo físico ya inútil y nuestra alma viajaría a otro cuerpo para poseerlo.
Seguía de cerca el alma de Sofi, cuando entramos en su habitación su cuerpo no estaba en su cama, ella había vuelto a claramente a buscarse, pero no estaba allí, que extraño, entonces ella se dió la vuelta y fue hacía la cocina, allí me sorprendí al ver el alma de Sophie al lado de su cuerpo de pie, intentaba entrar en él pero salía rebotada, volvía la luz brillante del alma de Sofi a querer entrar en su cuerpo pero de nuevo era imposible.
Miré hacía la cara del cuerpo de Sophie, y me estremecí, tenía los ojos totalmente negros, y emitía sonidos graves, decía palabras obscenas, pero que estaba ocurriendo !?
De repente, una luz brillante amarilla apareció en la cocina, era el alma de Esmeralda! Sin hablar se comunicó mediante ondas
– estaba viajando en un plano cercano a este, y sentí presencia de un alma en peligro, y seguí vuestras luces, que ocurre, se quedo inmóvil al ver el cuerpo de Sofi y gritó:
– Demonio!
Intenté hablar, pero no podía, no sabia como comunicarme, tan sólo miraba aterrada el cuerpo endemoniado y la luz amarilla del alma de Esmeralda.
– Os dijimos que había que tener cuidado con la práctica de viaje astral, que ya lo investigaríamos, no se puede dejar un cuerpo vació así como así, las almas vagabundas lo notan y poseen los cuerpos vivos al poder entrar, porque está vació al igual que cuando una persona tiene una pobre alma es podeída por un demonio, un cuerpo sin su alma es una llamada a los entes perdidos.
Son almas vagabundas enfurecidas porque no han entendido su muerte, y no han podido descansar en paz, ni llegar a la luz, entonces buscan poseer cuerpos para servir al mal.
La única posibilidad que tenemos ahora es encontrar un ángel para expulsar con su luz al demonio y así el alma de Sofi poder volver a entrar […]
Los elegidos
[…]A mi alrededor todos estaban enfermos, recientemente con la bajada de las temperaturas, se estaban enfermando casi todas las personas de mi ciudad, estaba un poco asustada, porque yo no quería ponerme mala, tenía mucho que hacer, estaba por presentar mi última coreografía para poder adquirir una beca para estudiar en la mejor escuela de baile del país. Así que me tomé el zumo y las vitaminas, y salí de casa hacía el pabellón donde ensayo.
Al llegar allí, la puerta estaba cerrada, y había un cartel en la puerta que informaba que las personas de mantenimiento estaban enfermas por lo que el pabellón al no tener quien abriese o cerrase, ese día permanecería cerrado. Pensé que tendría que ir al parque y ponerme allí a bailar, no me gustaba esa idea para evitar que la gente se quedase mirando mientras ensayaba, pero bueno no tenía otra opción, así que regresé a casa, cogí el altavoz y fui al parque, comencé a bailar, y en cuestión de diez minutos, ya tenía un grupo de quince personas rodeándome y moviendo sus cabezas, incluso algunos me dejaban monedas, yo intenté no distraerme y estar concentrada en la coreografía, cuando un hombre tosiendo muy fuerte me desconcentró y al mirarle pude ver la mala cara que tenía, estaba muy enfermo, pero que hacía allí de pie en vez de estar en su casa. Aquel hombre se dió la vuelta y se alejó caminando muy lentamente cuando de repente se desplomó en el suelo, paré la música, y rápidamente fui hacía él.
– Señor! está usted bien, ¿quiere que llame a alguien de su familia, o a la ambulancia?
Aquel hombre no respondía, en ese momento ví que no había cerca ninguna de las personas que antes miraban mi baile, así que llamé a la ambulancia, no contestaban, lo intenté tres veces más hasta que alguien respondió :
– Hola, es una emergencia! Hay un hombre en el suelo, está inconsciente y muy enfermo, necesito ayuda.
– Hola, desgraciadamente están siendo todo urgencias, el hospital esta lleno de casos muy graves, dígame la dirección y lo tendremos en cuenta pero va a tardar un poco, no damos a basto. Lo siento.
Me quedé unos segundos inmóvil, que es lo que estaba pasando, que tipo de virus estaba corriendo por nuestras calles, volví junto al señor a ver si podía levantarlo o hacer que volviese en sí, pero ya era muy tarde, no tenía respiración, había muerto, que pena, allí en el parque, llamé a la policía y ya se encargaron ellos del cuerpo, decidí volver a casa, cuando me encontré por el camino varias personas en el suelo, algunos ya sin vida, policía, bomberos, todos tosiendo y con muy malas caras, corrí hacia mi apartamento, no podía creer lo que estaba ocurriendo, parecía una película de zombies.
Una vez en casa, puse las noticias en la televisión y por lo visto, ya estaba ocurriendo en otras ciudades, la gente estaba muriendo en cuestión de poco tiempo, les entraba un virus y en cuestión de horas ya estaban sin vida.
Decidí quedarme en casa para evitar el cotagio, suerte que había hecho la compra esta mañana y tenía suficiente para unos días.
Los días iban pasando, estaba incomunicada, no había internet, me cansé de llamar a mi familia, pero no obtuve respuesta, estaba desesperada, se me estaba acabando la comida, así que decidí salir, cubrí mi cabeza con un gran gorro y mi nariz y boca con una enorme bufanda.
En la calle no había nadie caminando, pero por las aceras había mucha gente muerta, coches en colisión unos contra otros, estaba realmente aterrada y comencé a llorar, me preguntaba si era la única superviviente de la ciudad , entré en un supermercado, tampoco había nadie allí, cogí comida y me la llevé a casa.
Una vez en casa, mientras comía un plato de macarrones con chorizo, con un mapa delante, ya que no había internet, me planteé la posibilidad de ir en busca de supervivientes, tenía que encontrarlos, no podía ser el único ser humano vivo.
Cargué el coche con lo imprescindible, sabía que iba a ser un viaje largo, pero siempre podría volver a casa.
La carretera se hacía aburrida, no había radio, lo único que tenía era los mismos 3 cds reproduciéndose una y otra vez, había pasado ya dos estados, y no había encontrado a ningún humano, la desesperación comenzaba a apoderarse de mí, el no saber nada de mi familia que vivían en otro continente, me tenía enormemente triste y preocupada.
Cargaba combustible en las gasolineras abiertas, comía comida de bote ya que era lo que no estaba caducado y así iban pasando los días en mi objetivo de encontrar humanos.
Una noche mientras exploraba un pueblo, vi al fondo una especie de ovni, pensé que era ya el colmó de la película de terror que estaba viviendo, pero también, mi única posibilidad de entender que estaba ocurriendo, así que conduje hasta allí, salí del coche y me acerque a aquella nave, de repente una rampa se deslizó, caminé a través de ella y llegué a una puerta metálica, la empujé y accedí a una sala redonda, allí había cinco humanos más, me miraron con cara de desconcierto, saludé, pero antes de poder decir nada más, alguien habló detrás de mi.
– Bienvenida, eres la última, siéntate por favor al lado de los otros humanos.
Era un ser de color azul con una cabeza enorme y un cuerpo diminuto, sin dejar de observarle, me senté junto a los otros y seguí mirándole perpleja, entonces él continuó :
– Sois los elegidos ! Introdujimos un virus letal a la población humana, han muerto todos excepto vosotros, por alguna razón sois los únicos dentro de vuestra especie que cuenta con una parte nuestra, vamos a crear una nueva especie híbrida entre vosotros y nosotros, ya que somos muy parecidos, pero nosotros estamos más evolucionados […]
Luces de neón
31 de Diciembre, Monterrey.
[…] Era la última noche del año, la gente en sus casas disfrutaba de la cena en familia, entre amigos, con mascotas o en soledad, a mi esa noche me tocó trabajar en la gasolinera, mi turno terminaba a la 01:00 a.m, por lo que el paso de un año a otro me tocaba hacerlo brindando conmigo mismo. Pero bueno no me disgustaba tanto la idea porque al salir me iba directo a una fiesta clandestina de fin de año, nos habían regalado las entradas a mis compañeros y a mi a la salida del campus universitario.
Estaba a punto de salir, fui al baño para peinarme un poco cuando sonó mi teléfono móvil :
– Diga? contesté.
– Bruno! Estás preparado para la mejor noche de tu vida? te va a llegar un WhatsApp con las claves para entrar a una aplicación para llegar a la fiesta , tienes tu tarjeta de invitación?
– Si! pensaba usarla para entrar, aqui la tengo, en un lado de la tarjeta está escrito en rosa neón «No Tomorrow» y en el otro lado hay un QR, respondí algo confuso.
– Bien, pues tienes que bajarte la app que sale cuando escaneas el QR. Alli te esperamos, no tardes!
Me miré nervioso en el espejo, peiné con mis manos mi cabello pelirrojo rizado, me miré a los ojos fijamente un rato mientras me convencía mentalmente de que era buena idea ir a esa fiesta , respire hondo y escaneé el QR
En ese momento la pantalla de mi teléfono movil se quedó unos segundos en negro, para dar paso a unas luces de neón en color rosa , NO TOMORROW, mientras sonaba música electrónica, después solicitó usuario y contraseña, busqué el whatsaap copié y pegué las claves, y accedí a lo que parecía una recorrido por niveles, el nivel uno era la gasolinera, presioné sobre ella, y claramente me ví a mi mismo, era una grabación de ese mismo momento, estaba realmente sorprendido, pero que tipo de juego era ese? De repente, en la pantalla salía una barra de tiempo arriba a la derecha, y en la parte de abajo a la izquierda cuatro corazones.
Estaba en un videojuego! Pero que locura es esa! Sentí miedo y tuve ganas de apagar el teléfono, pero no se apagaba , no podía acceder a las funciones del móvil, ni ver que estado de batería tenía. Estaba totalmente paralizado, no me quedaba de otra que jugar, pero el pánico se apoderó de mi y decidí volver a casa, pedí un taxi, y subí al coche mientras observaba en la pantalla como veía exactamente lo que estaba haciendo, el taxista comenzó a conducir muy rápido, estaba descontrolado y ante mis ojos observé una pared, inevitablemente íbamos a chocar.
Abrí los ojos, estaba un poco mareado y escuché un sonido que provenía de mi movil, era como un sonido de videojuego, miré la pantalla y ahí estaba yo, dentro de un coche estampado contra una pared, el taxista tenia la cabeza contra el volante y salía humo por todos lados, de repente el sonido del movil cambió, lo observé y uno de los corazones se fue hacia la parte superior quedando sólo tres corazones, lo que claramente eran tres vidas.
Entonces entendí que no me quedaba otra que seguir el juego, me armé de valor y presioné en la pantalla el segundo nivel, una dirección apareció, volvió a sonar el tema electrónico y la pantalla se puso negra para comenzar a parpadear en luces de neón rosa «NO TOMORROW».
Camine durante una hora, ya eran cerca de las 03:00 a.m hasta que llegué a un descampado, al fondo observé una nave, me fui acercado a ella y dí la vuelta hacía la entrada , en un cartel enorme estaba escrito de nuevo el nombre de la fiesta , el no mañana. Estaba aterrado, pero tenía que seguir, así que entré por la puerta, y me encontré en una gran fiesta de musica electrónica, miré hacia las personas que allí dentro estaban, parecían drogados, estaban fuera de si, como zombies, pero entre la gente, me dí cuenta que había personas estables, que al igual que yo, estaban observando con cara de asombro la situación, mi movil vibró y comenzaron a aparecer jugadores , primero ví sus caras una a una dentro de esferas, para dar paso a una relación de todos ellos con sus nombres y apellidos, a continuación marcaba presionar el nivel 3, presioné, y en la pantalla apreció el siguiente mensaje:
«para conseguir superar este nivel, sólo pueden quedar seis jugadores de los doce que sois, buena suerte»
Quería llorar, me sabía la boca a sangre, estaba en una especie de saw, odiaba esa película, de repente un hombre muy alto, comenzó con un hacha a cortar cabezas aleatoriamente, observé la sala y me di cuenta que había una cuerda larga que colgaba del techo, si trepaba por ella conseguiría llegar al piso de arriba, así que comencé a trepar, me sudaban las manos, entre el terror que sentía y las ganas de vomitar no sé como fui capaz de conseguirlo, pero llegué al segundo piso.
Mi movil vibró y en la pantalla observe como en la relación de jugadores se quedaban en gris los que habían muerto. presione el cuarto nivel y continué por un pasillo, desde la barandilla podía observar la masacre ocurrida tan solo hace unos minutos, al fondo del pasillo había una puerta, fui hacía ella y me encontré en un comedor, en una mesa al fondo estaban sentados los otros cinco jugadores, fui hasta allí y me senté.
– Hola, como es posible que esté ocurriendo esto ?
– Hola, Soy Elisa, esto es un drama, había quedado con mis amigas para venir a esta fiesta del no mañana, y me encuentro sola, rodeada de zombis que me empujaban a entrar y esa aplicación terrible en el movil , no se que está pasando, decía ella mientras comenzaba a llorar.
Los otros chicos se presentaron, pero me miraban recelosos, uno de ellos dijo:
– Mira Bruno, no quiero hacer ningún tipo de relación afectiva contigo, esto es un juego mortal, y podría tener que matarte para quedarme con vida.
En ese momento me di cuenta que ese chico acababa de aparecer de la nada, y los otros chicos ya estaban de pie al alrededor de la mesa. El prosiguió:
– Si matar para mantenerme con vida, como por ejemplo a ese!
Sacó una pistola de la parte de atrás de su espalda y le pegó un tiro a uno de los jugadores. Comencé a correr hacia unas puertas que parecían la entrada a una cocina, divisé un gran congelador que estaba desenchufado y sin pensármelo me escondí allí , mire el movil, dos de los jugadores cayeron, había matado también a Elisa. Ya solo quedamos cuatro, y en el movil se mostraba el paso al quinto nivel, presioné el botón y salí del congelador.
Cuando salí de aquella cocina, me encontré en una pista de patinaje en hielo, en el techo una bola de discoteca girando y gente patinando a mi alrededor, dí un paso hacia delante cuando me asombré que llevaba patines, alguien me cogió del brazo y me lanzó a la pista, patiné en círculos bajo la inercia del momento, llevaba unos minutos patinando cuando me dí cuenta que estábamos moviéndonos realmente rápido, algunos comenzaron a caerse y gente pasaba por encima de ellos cortándoles con las cuchillas , el ritmo era muy acelerado, entendí que si no paraba de patinar iba a caerme y me pasarían por encima, observé como estaban desangrándose en el suelo, al fondo ví un gran portal sin cristal, y pensé que no había otra solución y a la velocidad que llevaba seguro que saldría metros fuera, era una locura pero así lo hice, puse dirección hacia esa salida y salté.
Caí en algo blando, era nieve virgen, dí varias vueltas hasta que me estabilicé, miré el movil, ya sólo quedamos dos, y continúe al sexto nivel.
Me levante del suelo, y busqué a mi alrededor, al fondo encontré una cabaña, fui hacía ella, entre por la puerta y allí estaba mi contrincante, nos miramos de forma desafiante, comenzó a llamarme a voces por mi nombre:
– Brunoooo!!! Brunoooo!!! Despierta wey!
Abrí los ojos, y mi jefe me estaba mirando seriamente.
-Pero que hora es!? pregunté desencajado, me he quedado aquí dormido!
– Menos mal que estaba todo apagado y la puerta cerrada, eres un desastre chico! Anda vete a casa, tus padres estarán preocupados! […]
Bonsai
[…]Le encantaba cuidar ese bonsai, podar esas hojitas y pasar ratos de su descanso admirando aquel árbol diminuto.
Marta, era una chica soñadora, bohemia en su esencia, tenia una larga melena castaña, en su cara unos ojos brillantes verdes y labios gruesos rojizos.
Marta trabaja en una tienda de plantas, adoraba su trabajo, se pasaba el día entre semillas, flores, plantas varias y artículos de jardinería, pero al llegar a casa, su ser vegetal favorito era su amado bonsái, tenía algo que la embrujaba, de hecho todo amigo/a que iba de visita a su casa, coincidía en lo mismo, es tan bonito que parece que fuese mágico, y lo cierto es que el bonsái tenía un color verde brillante inusual.
Una tarde, después del trabajo, Alberto se acercó a Marta y algo entrecortado le preguntó si le apetecía tomar algo, a lo que Marta rápidamente respondió que sí encantada :
– Claro que si Alberto, pero te importaría que pasásemos antes por mi casa, para regar el bonsái.
– Por supuesto, tengo ganas ya de conocer ese maravilloso bonsái del que no paras de hablar.
Entonces se fueron caminando hacia la casa de Marta que vivía muy cerca de la tienda, mientras hablaban del trabajo y de plantas varias. Ambos disfrutaban mucho del mundo verde.
Una vez en casa, se sentaron en unos puffs cómodos que había en la salita, sobre una alfombra étnica, y enfrente de una mesa en la que estaba el resplandeciente bonsái
– Es magnifico Marta! Ahora entiendo que pases tanto tiempo observándolo, es que hipnotiza.
– Verdad que si!? Me gusta hablarle, siento que me escucha. Mira que gracia el polvillo verde brillante que deja en la mano cuando acaricias sus hojas.
– Pero Marta! esto es de ciencia ficción! nunca había visto algo igual en mi vida.
– Pues tengo algo más que enseñarte! Acaricia con tu otra mano sus hojas, las tienes bien verdes brillantes?
– Totalmente.
– Pues ven, acompañame a la parte de atrás. Al jardín!
Ambos salieron a la parte de atrás, Marta frotó sus manos, y miró a Alberto con mirada traviesa, y de una carrerilla se impulsó hacía arriba y comenzó a volar, dió una vuelta alrededor de Alberto que tenía cara de entre sorpresa y pánico y aterrizó a su lado.
– Pero que magia es esta, nada me hubiese gustado más en la vida que poder volar
– Lo se! se reía Marta, por eso estaba esperando a que me invitases a salir, llevaba tiempo sabiendo que eras el indicado, pero soy muy vergonzosa y me daba miedo que me rechazases.
– Pero si llevas gustándome un año entero! exclamaba Alberto.
En ese momento en el que Marta y Alberto estaban hablando mirándose a los ojos y cogidos de las manos, Marta le hizo una señal para que mirase hacía abajo y Alberto se dió cuenta de que ya estaban a dos metros del suelo.
– Estoy volando ! Marta! Estoy volando
Marta agarró fuerte la mano de Alberto y empujándolo en posición horizontal comenzaron a dar un paseo entre las nubes[…]
Muerte en el Danubio
En una noche de frio de Noviembre, Patrick tenía todo organizado al dedillo, se había cansado de aguantar a su jefe, ese despreciable ser que lo único que le importaba era ganar dinero a cualquier precio, nunca le importó sus sentimientos, su familia o su vida, pero esa semana había llegado demasiado lejos con su ambición, hasta tal punto que Patrick comprendió que el alma de ese hombre pertenecía al diablo y eliminarlo era un bien para la sociedad, puede que no le tocase ser a él quien tomase la decisión de acabar con su vida, pero estaba convencido.
Patrick trabajaba únicamente para Arnaldo, era más un esclavo que un empleado, ya que durante esos años había tenido problemas económicos y Arnaldo le había hecho un generoso préstamo que tenía que devolver. Desde ese momento, Arnaldo comenzó a tratar a Patrick de forma abusiva.
Arnaldo era un hombre mafioso y despiadado, había hecho mucho dinero a base de enredos, chanchullos y fraudes, en ese momento de su vida se había metido en el mundo de la droga, utilizaba barcos de contrabando para mover por Europa la droga, esa vez tenia un buen encargo en un barco de turismo en el Danubio y le había encargado a Patrick hacerse pasar por pasajero para en mitad de una noche, se reuniese con el comprador en la cubierta e hiciese el intercambio.
Arnaldo sabía bien que la seguridad era alta, y que la policía podía interceptar la operación en cualquier momento, pero aún así prefirió arriesgar a Patrick.
Patrick cansado moralmente ya no podía más con ese trato y esa forma de vida, así que decidió crear un plan aunque tenia un problema, Patrick llevaba años enamorado de la hija de Arnaldo, Alexandra, de hecho habían quedado horas antes en una cafetería para preparar la estrategia del contrabando. Alexandra sólo tenia que vigilar que nadie se diese cuenta del movimiento. No quería hacerla sufrir, de hecho sabia que incluso ella desearía que su padre desapareciese para poder ser libre también de esa condena.
Entonces pensó, podría envenenar su copa, sin que nadie se entere, puedo hablar con alguien del bar para que le ponga el veneno y nadie sospeche de mi… Así lo hizo, los tres estaban sentados en el bar de un barco sobre el Danubio, un bar lúgubre y con sólo tres mesas más ocupadas, el camarero les sirvió las bebidas y se alejo. Al poco de tres minutos desde tomar el segundo sorbo de la copa envenenada, Arnaldo se cayó de la silla. Cuando llegó la ambulancia no había nada que hacer, paro cardiaco diagnosticaron.
Una semana más tarde, Patrick quedó para desayunar con Alexandra.
– ¿Cómo estás? preguntó Patrick
– Pues si te digo la verdad, aliviada, estoy pensando en retomar las clases de danza y tu?
– La verdad, es que ahora puedo respirar tranquilo, está mal que lo diga, pero empiezo a ver la luz.
– Oye y que fue del último encargo ? ¿que pasó?
– Aquella noche, dejé una maleta al lado del muelle y recogí otra con dinero, sin ver al comprador si quiera, no sé ni como era su cara, y llamé al traficante para decirle que se acababa todo , le envié la maleta con todo le dinero y fin, ,soy un hombre libre.
Alexandra estiró el brazo para estrechar la mano de Patrick y mirándose a los ojos sonrieron.
El garaje
Un garaje?! ,en serio, es lo único que me dejaba en herencia el adinerado de mi tio… salí del despacho del abogado algo enfadada, me habían llamado mis primos para la lectura del testamento de mi tio, un hombre al que sus hijos ni siquiera visitaban, pasé los últimos años de su vida a su lado, y me deja únicamente un garaje perdido de la mano de Dios, a las afueras de la ciudad, ¿pero que hago yo ahora con ese garaje?!
Yo vivía en un apartamento pequeño alquilado, en medio de la ciudad, se me pasaba por la mente que igual podría restaurar ese garaje y convertirlo en mi hogar, ya había escuchado de otras personas que habían convertido garajes o locales a pie de calle en sus casas y vivían bastante cómodos, así que respiré me subí al coche y conduje hasta la dirección indicada.
Me encontré de frente una trapa grafiteada, pero bueno ya decidida me remangué las mangas del jersey y abrí aquella trapa ,para mi sorpresa era bastante grande, claramente era una cochera para al menos quince vehículos, porque querría guardar tantos coches mi tio aqui, bueno al menos solo hay tres columnas lo que favorece mi idea de convertir ese espacio en mi nueva casa.
Una vez en mi piso, sentada en el sofá, acariciaba a mi gata Rita, mientras pensaba en la forma en la que tenía que organizar todo. Cogí un calendario y marqué del día en el que estaba al próximo mes, las tareas por semanas, planificando la mudanza para la última semana del mes siguiente. Me dí cuenta en ese momento la suerte que tenia de que me hubiesen justamente despedido del trabajo hace dos semanas, ahora tenía el tiempo suficiente para poder ponerme manos a la obra, y también lo afortunada que era de tener una familia que se dedicaba a la rehabilitación de casas, expertos en carpintería, electricidad y fontanería, yo había crecido ayudando a mi padre con sus obras, por lo que tenía la idea de como hacerlo además siendo decoradora de interiores, por lo que realmente estaba encantada y muy motivada para restaurar el garaje.
Las semanas se estaban pasando volando, ya casi terminaba el mes, y entre pasar todo el día de obras y empaquetando en el apartamento mis cosas para llevarlas poco a poco al garaje, apenas había tenido tiempo para nada más.
Me llamaba mucho la atención algo del garaje , al fondo había una zona de la pared en la que a veces notaba como destellos, parecía incluso como si corriese por encima de la pared algo de electricidad, pero eran tan pocas las ocasiones que sucedía ese efecto que no sabía si realmente era más una paranoia mía.
Al fin llegó el día, el último viaje de coche transportando mis cosas, con mi gata Rita en el asiento del copiloto súper inquieta. Abrí la puerta con la llave y accedí, pero que bonita me ha quedado y además mi propia casa, ahora me sentía realmente agradecida con mi tio, él sabía porque me dejaba a mi el garaje.
Me pasé el resto del día ordenando todas mis cosas por la casa, cocinas, baños, habitación. Me encantaba mi nuevo hogar, satisfecha me senté en el sofá enfrente de una gran pantalla que había colocado en la pared elektra, me hacía gracia llamarla así debido a su efecto. Estaba mirando la pantalla con Rita al lado, cuando de repente, en aquella pared comencé a ver como corría electricidad a lo largo y ancho de la pared, asustada me levanté y fui al cuadro de luces, desconecté la luz, pero en aquella pared seguía sucediendo aquel efecto, iluminando con una linterna, observé como la electricidad se movía hacia la esquina de la habitación y se convertía en una espiral, de repente esa espiral dió paso a un agujero negro.
Rita no! Grité con fuerza, mi gata se acercó a la pared y saltó hacía ese agujero negro, casi sin pensarlo dos veces corrí a por ella y me lancé dentro de esa oscuridad …
Sinfonía
Cada viernes la casa se quedaba vacía, la familia entera se iba a pasar el fin de semana a la otra casa del lago. Yo me quedaba a cuidar de esa enorme casa, antigua y algo tétrica.
No me gustaba nada quedarme allí y menos en fin de semana, pero es mi trabajo así que a callar y a trabajar, al menos me pagan bien por ello, si al menos me permitiesen invitar a algunos amigos la sensación de miedo sería menor.
Siempre me ha gustado tocar el piano, de hecho trabajo cuidando de esta casa y de la familia para poder pagar las clases de piano. En la casa hay dos pianos uno en la galería, al fondo del primer piso, el cuál me permiten tocar, y otro majestuoso piano, en una maravillosa sala del piso superior, desgraciadamente me tienen prohibido tocar ese piano, dicen que pertenecía al abuelo de mi jefe, el señor Federico, y estaban muy unidos, por algún tipo razón personal, él es el único que puede tocar ese piano, aunque nunca le he escuchado tocar nada, quizá lo toca cuando yo me voy a mi casa, ya que mientras ellos están aqui, no es necesario que yo me quede a dormir.
La mañana del sábado fui hasta la tienda de Margarita, a comprar algunas semillas de hortensia para el jardín, me encantan las hortensias, me gusta plantarlas a mi, es una forma de crear vida, disfruto mucho al observar su proceso de crecimiento. Lo cierto es que no siempre me gustaron, yo creo que es desde que estoy en esta casa, como hacer el bizcocho de naranja, me vienen ideas para hacer diferentes cosas de una forma muy sobrenatural, es como si alguien me lo susurrara, sólo me ocurre esta sensación dentro de la casa, a veces pienso que habitase un espíritu. No es que yo esté loca , tengo razones para pensarlo, en cierta ocasión, la hija menor, Carolina, una niña preciosa de tres años estaba en su habitación hablando sola, como ella balbucea, no entendí muy bien que decía pero miraba a la nada mientras claramente mantenía una conversación.
Después de comer allí sola , en la cocina, con vistas al jardín, pensando realmente en nada y en todo, se me ocurrió que podía subir al piso de arriba a limpiar el polvo, así no lo tendría que hacer el lunes y podría salir antes, me dispuse a subir las escaleras, bayeta en mano, cuando de repente un aire frio rozó mi nuca y un susurro me dijo quiero que toques mi piano.
Mi cuerpo se estremeció, deje caer al suelo la bayeta, y me senté en un peldaño de la escalera, tenia una sensación extraña, no puedo decir que fuese miedo pero tampoco alegría, era una mezcla de emociones. De alguna forma siempre había hecho caso al susurro con las hortensias y el bizcocho de naranja, entonces pensé que quizá me venía algo de inspiración y caminé hacía el piano del primer piso, pero a mitad del camino, de nuevo un susurro, ese piano no, quiero que toques mi piano.
Madre mía! Realmente estaba susurrando el espíritu del señor Federico! yo estaba en lo cierto, su alma estaba presente en esa casa.
Quería hacerle caso, llevaba años queriendo tocar ese piano, pero me lo habían prohibido, lo cierto es que no se enteraría nadie, no había forma de que se diesen cuenta al regresar, así que ,temblorosa subí lentamente la escalera hacía el segundo piso, al fondo del pasillo se encuentra una gran puerta de madera, la abrí lentamente y entré, en esa preciosa sala sólo y únicamente hay en el medio un maravilloso piano de cola de color oscuro.
Me senté en el taburete ,observe que había una partitura delante de mi, parecía algo complejo, pero lo entendía, así que empece a tocar, sonaba una sinfonía preciosa, estaba disfrutando muchísimo de aquel momento cuando de repente, de nuevo el frio en la nuca, me sentí rara como si mi cuerpo estuviese siendo poseído, realmente sentí como si se estuviese rellenando mi piel, y ahí en ese momento comencé a tocar de una forma increíble, el piano y mis dedos eran uno, pero no era yo, se que no era yo, algo llevaba el movimiento de mis dedos…
. Abuelo! , exclamó Emmanuel, el nieto de Federico desde la puerta.
– Nieto, estoy enseñando esta pieza fabulosa a Estefanía.
Esa frase salió de mi boca, pero yo no hablaba, realmente estaba poseída por el espíritu de Federico, en ese momento estaba realmente aterrada.
-Pero abuelo, es un secreto familiar que cada vez que suena en ese piano tu sinfonía vuelves a poder disfrutar de tu piano, pero esta vez has utilizado el cuerpo de Estefanía, debes irte ahora abuelo y esperar a que yo y sólo yo la toque.
En ese momento, sentí como se desinflaba mi piel, y podía volver a controlar mi cuerpo, me levante corriendo del taburete hacia la puerta y llorando pedí disculpas a Emmanuel.
– Tranquila Estefanía, me imagino que sus susurros fueron difíciles de ignorar, bueno ahora ya sabes porque te prohibo tocar este piano.
Mística
Siempre me gustó fantasear con la magia, con otros mundos, con otras realidades…Soy ese tipo de persona soñadora, despistada, que siempre llega tarde a las citas por entretenerse con libros o películas.En mi cabeza existe todo un mundo de historias de fantasía , soy una persona realmente curiosa.
Esa mañana, una vez más, llegaba tarde a la facultad, engullí una tostada mientras le contaba a mi madre ,mi intención de unirme a un club esotérico ya que me daba mucha curiosidad sólo por descubrir algo más sobre el mundo místico.
Después de clase, me encontré con Sara, ella ya era parte de ese club,»la casa encantada».
– Hola! dije sonriente
– Hola Ana!He quedado con Elena de vernos en una hora, vamos a ir al club, te apetece venir ?
– Bueno.. vale deja que mande un mensaje a mi madre.
– Vale, pero si vienes, ya estás dentro no hay marcha atrás. ¿De acuerdo?
– De acuerdo, vamos a darle un cambio a mi rutina.Respondí sonriente.
Nos encontramos con Elena, y en su furgoneta nos alejamos hacia el campo, a pocos km de llegar, por el camino, ví que había casas aisladas unas de las otras, como si no llegase nunca a formarse ningún pueblo, que condado tan extraño pensé. Al fin el coche paró enfrente de una casona.
Llamamos a la puerta y se abrió lentamente, parecía una casa rústica, decorada con muebles antiguos, seguimos por un pasillo hasta una puerta dorada, apareció detrás de ella María, una chica un poco mayor que nosotras, la creadora y presidenta de «la casa encantada». La casa por lo visto, pertenecía a su abuela y se la había dejado en herencia.
Nos invitó a pasar a un gran comedor, y allí sentadas sobre la mesa del comedor , sacó un tablero de color azul claro, en él había en los extremos una marca, nos pidió que cada una de nosotras colocásemos nuestro dedo en la marca para que surgiese la magia, pero antes quería que esperasen para que yo me iniciase.
– Ana! es un placer tenerte al fin aqui, llevaba tiempo esperando que vinieras, por favor, coloca tu dedo encima del tablero, para que se te designe una persona y una misión.
– Hola María, es todo un honor, pero estoy algo confusa, creía que este club era sobre las ciencias ocultas, mi intención era aprender más sobre ello.
– Pero Ana, es buenísimo que seas tan curiosa, pero nosotras nos dedicamos a la magia blanca, no podemos contarlo abriertamente porque no es un tema aceptado, pensé que Elena o Sara te habían contado en el trayecto …
– Queríamos que fueses tu la que se lo explicase bien María, por eso no dijimos nada, se apresuró Elena a contestar.
– Pues bien sonrió María,mi familia proviene de un aquelarre de brujas que practican la magia blanca, nuestra misión es ayudar a distintas personas en este mundo, aunque pertenezcan a otros planos de la exitencia. Entonces nos reunimos una vez a la semana en esta casa, utilizamos como puerta de entrada este tablero de mi familia, situando el dedo en él, nuestra alma viaja hasta otro ser humano en problemas, y dentro del ser le ayudamos a conseguir superar lo que sea que le sucede. -Estas lista para tu primer viaje?
– Estaba realmente asustada, pero decidí que si había sido elegida para esto, no tenía nada que perder por intentarlo, pensé que las otras chicas seguían vivas y a mi lado, por lo que puse el dedo en el tablero, sentí un cosquilleó que me recorrió todo el cuerpo, abrí los ojos y todo mi alrededor era totalmente desconocido.
Diría que me encontraba en una época lejana, unos niños corrían a mi alrededor, de repente noté una mano encima de mi hombro, y los niños gritaron:el jefe Cherokee. Aquel hombre estaba realmente enfadado, era un hombre alto, vestido con ropas étnicas y una gran pluma en la cabeza, se acercó a mi cara y dijo algunas palabras que no fui capaz de entender, sin embargo, algo me llevó a abrazar a aquel hombre, de mi boca salieron unas palabras y el comenzó a llorar, me besó en la frente y en ese mismo momento volví a sentir una sensación extraña en el cuerpo, abrí los ojos y ahí estaban las otras chicas observándome atentas alrededor de la mesa, alejé mi dedo del tablero azul y miré fascinada a María, ¿así de fácil? ¿sólo con darle un abrazo, ayude a ese hombre?
– Bueno Ana, esta misión ha sido realmente fácil para que te familiarices con la experiencia, normalmente son viajes de bastante más tiempo de duración, y con misiones más complejas.
– Sólo puedo deciros que es todo un honor pertenecer a este club de «la casa encantada». dije satisfecha.
Perdidas
Aquella noche, debí quedarme en casa, pero no había manera de convencer a Lucia de quedarnos, mi hermana pequeña había terminado los exámenes y estaba como loca por celebrarlo , entonces nos vestimos y maquillamos con la intención de disfrutar de una gran noche .
Llegamos al bar del pueblo, y estaba bastante vacío para ser sábado, nos informamos y por lo visto había una fiesta a veinte kilómetros de allí, pero nosotras no teníamos coche , así que decidimos montar nuestra propia fiesta.
Estábamos jugando al billar, haciendo el bobo,cuando de repente apareció él… moreno , de ojos verdes , clavo su mirada en la mia, y me quedé sin habla, suerte que la espabilada de mi hermana interrumpió con gracia la situación.
– Se llama Sonia , y es muda , lo siento.
– vaya! Por suerte sé lenguaje de signos , sonreía él.
– Lu! Cállate, me apresuré a contestar, perdona ella es así, me reí, pero si,me llamo Sonia y tú?
– Hola chicas , me llamo Pedro, pasaba por aquí, y me gustó ver que aún queda gente joven por el pueblo, esto está muy muerto no ?
– si bueno … no es lo normal , pero es que hay una fiesta de no se que, en un pueblo cercano y la gente se ha ido allí, nosotras es que no tenemos coche, contestó Lucia.
– Ya sé que nos acabamos de conocer pero , parecéis gente maja ,que os parece si vamos en mi coche? Prometo traeros de vuelta sanas y salvas.
– vale ! Gritó entusiasmada Lu.
Yo estaba pensándolo porque claro, no le conocíamos de nada , pero tampoco parecía un loco, aunque claramente no era muy objetiva, ya que el tipo me encantaba , finalmente dije que si, y los tres nos montamos en el coche , un mercedes antiguo, de color amarillo , reíamos de camino haciendo bromas sobre el coche, como que si era un taxi o él un taxista …
Finalmente llegamos al pueblo y había un escenario en una plaza repleta de personas bailando y bebiendo, Lucia rápidamente se encontró con un grupo de amigas de su facultad, así que se alejó corriendo dando saltos y cantando hacia sus amigas , y yo me quedé al lado de Pedro,algo cortada…
– bueno,pues nos quedamos nosotros dos solos, dije tímidamente.
-Es una buena manera de conocerse, nacidas y criadas en este valle?
– exactamente, mis padres son psicólogos, tenemos una casa – clinica , ya que la clinica esta dentro de la casa. Y tú que? Que haces por aquí?
– Pues estoy de paso, la verdad es que me apetecía conocer este valle, es un hermoso lugar , alejado de la ciudad y el agobio , me podría acostumbrar bien a este ritmo de vida, quizá tenga un motivo por el que intentarlo, dijo sonriendo y pasando la mano por ese pelo castaño oscuro brillante. Te puedo preguntar si tienes novio?
– No !
– No tienes? o no puedo preguntar?
En ese momento, sentí unas ganas locas de besarle, y sin pensármelo dos veces le cogí por el cuello y le besé.
Me preguntó si nos alejábamos hacía el coche y acepté. La conexión era muy fuerte ,no me puedo creer que en cuestión de minutos, todo se convertiría en una pesadilla.
Contra el coche nos estabamos besándo cuando de repente apareció una sombra negra , alguien encapuchado, vestido de negro,le había clavado un puñal por la espalda a Pedro, yo me quedé inmóvil, no fui capaz ni de gritar . Ese salvaje me cogió la mano, la abrió y puso el puñal en ella y se escapó corriendo.
Desesperada , y manchada de sangre corrí hacia la fiesta en busca de mi hermana Lucia, cuando la encontré,me miró atónita , le dije aqui no , ven conmigo rápido, la llevé hacia el coche y para mi sorpresa ya no estaba el cuerpo de Pedro, se lo habían llevado, pero sobre el capó había una nota,en la que estaba escrito, Sonia, eres una asesina , claramente alguien había acabado con la vida de Pedro, y me estaba echando la culpa a mi … nos montamos en el coche y pusimos dirección hacia las montañas .
Una extraña euforia me recorría el cuerpo, me latía tan rápido el corazón que creía que iba a explotar en cualquier momento, no es propio de mi cometer esta locura, pero… él me convenció, tenemos que escapar, ojalá siguiese vivo…
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