[…]Siempre tuvo la sensación de que su vida era surrealista, ya desde su nacimiento todo parecía sacado de un guión de una película, aún así Sandra seguía con su vida como si de una misión se tratase, al fin y al cabo estamos aqui para desarrollar nuestra existencia, y sea cual sea la realidad que nos ha tocado vivir, tenemos que con las posibilidades que tenemos entre manos conseguir hacer de nuestra vida una experiencia extraordinaria, pero claro, la teoría es muy fácil de entender, la práctica ya es otro tema…
Sandra era una chica simpática, el tipo de persona amigable que te apetece tener cerca, confiable y amistosa, una persona empática capaz de hacer salir el sol en los días más nublados, ella es una chica de constitución media, morena de piel y cabello, algo pequeña de estatura, pero con dos ojos que parecen soles en su casa, iluminan con su mirada todo aquello a su paso, guapa, tierna, amable, graciosa y desenfadada, algo personajilla, sin complejos y llena de ganas de vivir, camina con paso firme y no mira hacía atrás, su mirada está puesta en el futuro.
Aún así, con todas esas características personales que la convierten en una protagonista de algún show televisivo, tiene que lidiar cada día con distintas circunstancias que parecen hacer de su vida, dependiendo de cada día, una existencia dramática o situaciones envidiables. A veces ella se reía buscando la cámara oculta a su alrededor ya que todo era demasiado loco.
Sandra trabaja en una revista de moda, en la sección de tendencias, adora poner la tildé sobre la moda del momento, en lo que ella considera que es realmente el éxito a la hora de vestir, su novio un rockero, tiene un grupo de éxito a nivel nacional, Sandra adora crear los outfit para él, viven en la capital del país pero no se olvidan de donde vienen, un pequeño pueblo del norte del país, rodeado de montañas, allí sus familias los espera con orgullo, ya que es un pueblo muy pequeño y muy humilde, en el cual la gente se dedica sobretodo a la agricultura y ganadería.
Sandra era la hija mayor de una familia de agricultores, lo más lógico era que ella siguiera el oficio, pero ella sabía bien lo que la movía por dentro, la moda, una vez al mes, se subía en la furgoneta de su padre, para ir a llevar frutas y verduras a otros pueblos a vender, y al llegar a la segunda ciudad más grande del país, podía comprar sus revistas favoritas, luego en casa durante la noche, en la cama, para no molestar a sus hermanas que dormían en la misma habitación, utilizaba una linterna y bajo la manta, devoraba cada una de esas revistas, soñando con algún día ser ella una gran editora jefe en su revista favorita.
Por su parte Arturo, su novio,trabjaba en el taller de su padre, la primera vez que vió a Sandra caminando por la calle se quedó totalmente enamorado de ella, sus ojos azules se clavaron en ella, y su mirada la siguió hasta que giró la calle, en ese mismo momento, dejó caer la llave inglesa que sostenía en su mano derecha y como loco corrió detrás de ella, Sandra al notar su presencia se dió la vuelta y con la gracia que la caracteriza exclamó:
– A dónde vás sin frenos!
– Es que tienes que devolverme lo que me has robado!
– ¿Cómo dices? pregunta Sandra entre risas
– Si, si, mi corazón
Y desde ese momento, comenzaron a quedar continuamente hasta que tomaron la decisión de perseguir sus sueños y mudarse a la gran ciudad para conseguir hacerlos realidad.
Llevaban dos años en la ciudad, Sandra ya trabajaba para una importante revista y Arturo había abierto un gran taller.
Todos los días eran una aventura, entre amistades, clientes y circunstancias variadas, cuando desgraciadamente Sandra tuvo un accidente de coche mortal y quedó en coma.
Sandra despertó después de tres días, y al abrir los ojos observó la cara de Arturo con los ojos llenos de lagrimas mirándola lleno de esperanza.
– Hola… cuanto tiempo llevo dormida?
– Hola amor mío, respondió abrazándola, que alegría, tres largos días, como estas?
– Bien creo que estoy bien, me ha salvado la vida un extraterrestre !
– Como? respondió Arturo entre risas
– Si un extraterrestre, me vino a ver y me dijo que se aburría mucho sin mi show en la televisión que veía todos los días en su casa, que era su programa favorito de la tierra, y que tuvo la necesidad de viajar a nuestro planeta a hacer sus poderes para salvarme, porque se moría de pena si me moría.
– Es increíble, puedes escribir un libro contando tu experiencia, repondió Arturo riendo.
Lo que ellos no sabían, y creían como parte de un sueño del coma de Sandra, fué uno de los episodios de mayor audiencia de Lutor, el planeta del extraterrestre que salvó aquel día su vida […]