Ecuación de Dirac

Ecuación de Dirac

[…] Quedaba poco tiempo para la reunión más difícil de su vida, miró hacía su reloj colocado en su muñeca, Vanesa comprobó que quedaban escasos minutos para comenzar, inspiró profundamente con los ojos cerrados y mientras expulsaba el aire abrió lentamente sus ojos marrones. Abrió con decisión la puerta del salón de juntas que tenia enfrente, y con una sonrisa saludó a las personas que estaban allí esperándola sentados alrededor de una mesa redonda de madera, Vanesa caminando con paso fuerte, moviendo su larga melena oscura con gracia se sentó a la cabeza de la mesa y comenzó a hablar.

– Estamos aqui, ya que como os avisé en el email, necesitaba convocar una junta de accionistas debido a que abandono mi puesto de CEO en la compañía.

La reunión se alargó durante un par de horas, finalmente cuando terminó abandona la sala de juntas una Vanesa aparentemente aliviada, saliendo del edificio se introdujo en un taxi, y puso rumbo hacia su casa, una vez en su hogar, sentada en su sofá, comenzó a llorar desesperadamente, sabía porque lo había hecho y cuales eran los motivos que la habían llevado a tomar esa decisión, aún así tenía un nudo en el estómago y una sensación de vértigo que la impedían aún disfrutar de la decisión tomada.

A la mañana siguiente, una vez tomado el primer café, Vanesa se puso en marcha, comenzó a empaquetar y a hacer maletas, ya que dejar su puesto de trabajo en la compañía, no era la única decisión importante que había tomado, le seguía abandonar aquella casa y la ciudad donde vivía, debido a que últimamente no dejaba de soñar con un pequeño pueblo en Francia, lo había visto nítidamente en sus sueños, incluso nombres de calles o de establecimientos, así que haciendo caso a esas señales tan reales en cuestión de dos semanas llegaba a Permignen.

Las cinco de la tarde, ya era de noche aquel día de frio Enero, Vanesa subía su maleta hacia la habitación de hotel que había reservado, el único hotel que tenia el pueblo, ya que era muy pequeño, se dió un baño, cenó ligeramente, y se acostó temprano, tenía la intención de madrugar para recorrer el pueblo a la mañana siguiente en busca de respuestas.

A la mañana siguiente, preguntó por una panadería donde desayunar para poder comer un croissant delicioso, la mujer del hotel le dió las indicaciones hacia la pastelería más cercana, y hacia allí se dirigió, al entrar olía increíble, un olor casero entre dulce, mantequilla y café, se sentó en la única mesa que quedaba y esperó con una sonrisa a que le sirviesen el desayuno, cuando de repente entró por la puerta un chico, buscando con la mirada una mesa libre se encontró con la mirada de Vanesa, ambos sintieron en el estomago un vuelco nada más mirarse, el chico directamente fué hacia Vanesa

– Hola, me llamo Carlos, no soy de aquí, lo primero que quería hacer esta mañana antes de conocer el pueblo era desayunar un croissant rico de la zona,¿podría sentarme contigo?

– Por supuesto, porque tengo la sensación de que te conozco, me resultas muy familiar, es muy curioso.

– Lo cierto es que me pasa lo mismo, incluso diría que nos parecemos físicamente, ambos morenos, con ojos oscuros, de piel clara. No compartiremos madre, dijo entre risas.

Ambos pasaron el resto del día juntos, se sorprendieron mucho cuando a los dos les había ocurrido en sueños lo mismo, el también decidió dejarlo todo por vivir esta aventura, la complicidad que existía entre ellos era increíble, como si se conociesen de hace mucho tiempo.

De la que caminaban hacía el hotel, ante sus ojos vieron un pequeño comercio que ponía en un letrero tarot, se miraron curiosos, y ambos asintieron que preguntarle a una experta en astrología o médium si supiese a que se debían esos sueños y aquella coincidencia era buena idea entonces se adentraron en la pequeña tienda.

Dentro, detrás de un mostrador se encontraba una mujer de mediana edad, vestida con un vestido naranja largo, y complementos verdes, de pelo largo rubio y ojos brillantes verdes, sonriéndo les invitó a pasar a la trastienda, y sentadose alrededor de una pequeña mesa redonda, ellos le explicaron su situación.

Ella sonriendo comenzó a contarles: 

– Vosotros habéis viajado en el tiempo porque vuestra unión de amor es muy fuerte, os habéis encontrado de nuevo después de otras vidas, os pertenecéis tanto el uno al otro, que lo que uno siente lo padece el otro, habéis estado perdidos siempre, notando la presencia del otro porque a pesar de estar separados sabíais inconscientemente que vuestro corazón estaba unido al de otra persona, y en sueños habéis conseguido llamaros para de nuevo volver a estar unidos, o ¿no es que habéis dejado de sentir el vacío común en vuestra existencia?

Ambos se miraron a los ojos y asintieron con la cabeza

– Siempre me he sentido incompleta hasta este momento, contestó Vanesa.

Y esto es debido a la ecuación de Dirac, prosiguió la mujer, que describe el fenómeno de la conexión cuántica, que alega que si dos sistemas separados interactúan entre si durante un cierto tiempo, y luego se separan podemos describirlos como dos sistemas diferentes, porque existirán como un sistema único.Lo que le suceda a uno seguirá afectando al otro, independientemente de la distancia entre ellos, es lo que se llama «el entrelazamiento cuántico». Dos partículas que en algún momento estuvieron conectadas, permanecen conectadas para siempre, incluso si están separadas por años luz. Esto es lo que les sucede a dos personas cuando están conectadas por lo que los humanos llamamos Amor. […]