Ilegal

[…]Recuerdo que entramos en algún lugar frío y lúgubre, no se escuchaba ningún sonido, sólo pasos y las ruedas de la camilla en la que me encontraba. De repente paramos y me quitaron de la cabeza la venda que cubría mis ojos, en ese momento un hombre alto, del que emanaba una energía realmente oscura, me alzó en sus brazos de la camilla y me colocó sobre lo que se asemejaba a una cama de hospital. 

Me ardía la cabeza, no podía pensar con claridad, escuché que se acercaban otras personas, otro hombre y una mujer de mediana edad, me generan una sensación de absoluto pánico. 

Al principio supuse que me estaban secuestrando para claramente pedir un rescate por mí, pero al estar en esa cama postrada, ya no pensaba lo mismo.

Se fueron y me dejaron allí sola. No paraba de darle vueltas a mi cabeza buscando algún tipo de explicación a lo que estaba pasando, no podía gritar ya que estaba amordazada, me encontraba desorientada aunque sabía que no podía estar muy lejos de aquel almacén de «chollos» al que había ido a comprar esa mañana; me habían hablado de que allí podría encontrar antigüedades de segunda mano, y como me gusta rescatar esas bellezas para restaurarlas, fuí hasta allí, bajé del coche y caminé hacía la entrada de aquel almacén, una vez dentro, me sorprendió que había muy poca gente comprando para ser sábado, caminé hacia el interior, me encontraba mirando una vieja cómoda victoriana cuando sentí detrás de mí una presencia, intenté girarme pero ya era tarde, ese alguien me había tapado la nariz con un paño humedecido con algún tipo de droga que hizo que perdiese la conciencia, cuando desperté ya estaba dentro de una furgoneta.

En ese instante un fogonazo de luz me deslumbró la vista, llegaron de nuevo aquellas personas, giré la cabeza y ví ante mí en el fondo de la sala, partes humanas mutiladas, entré en pánico, necesitaba vomitar pero justo la mujer de pelo oscuro que estaba a mi izquierda, me inyectó algo en la vena de mi cuello y desfallecí. 

Abrí los ojos, estaba inmóvil, sólo podía oír y ver, pero mi cuerpo se encontraba profundamente dormido, entiendo que me pondrían alguna droga, escuché pasos… el miedo se apoderaba de mi, la mujer morena asomó su cara por encima de la mía y comenzó a hablar. 

– Bueno, bueno ya has despertado, debes saber que hemos abierto tu tórax para fotografiar y medir tus órganos vitales. Hay muchos compradores interesados en ellos, sabes? Estamos negociando una gran cantidad de dinero a cambio de alguno de tus órganos, pero claro también podemos llegar a un acuerdo contigo y si doblas la suma económica, te pondremos en libertad y todo quedará en un día de mala suerte. 

Intentaba poder hablar con aquella mujer, pero aún no era capaz de articular palabra, se me llenaron los ojos de lagrimas. Recuerdo escuchar alguna noticia o historia sobre personas raptadas debido al tráfico de órganos, pero creía que en mi país eso no podía ocurrir.

La mujer se alejó caminando despacio, se paró en seco y se dió la vuelta para decir:

– Vuelvo en unas horas para que te haya dado tiempo a pensar y meditar sobre tu futuro mientras se va despertando el resto de tu cuerpo. 

Intentaba pensar, pero la poca claridad mental que tenía en aquel momento me ponía aún más nerviosa, entre mi cerebro ralentizado, la poca luz, y que no podía moverme, hacía que la situación fuese imposible. 

Giré la cabeza, y observé unos ventanucos por los que entraba algo de luz, me quedé un rato observando cuando vi unas botas a través de los cristales, pensé que serian los trastornados roba órganos mientras se me caían las lagrimas, pero de repente se asomó una cabeza por las pequeñas ventanas, pude reconocer lo que parecía un uniforme de policía, rápidamente pensé en como podía llamar su atención y me dí cuenta de que llevaba un reloj, si movía la muñeca en su dirección seguro que conseguía destellarle a través del vidrio. Así lo hice y surgió efecto, escuche gritar :

– Ahí es!! Está ahí abajo !

Minutos más tarde, un par de policías entraban en aquel garaje convertido en quirófano donde se dedicaban a robar y matar personas a cambio de órganos, 

Me emocioné pensando que estarían trás la huella de estos delincuentes y venían a salvarme, cuando llegaron a mi camilla, se pusieron a escudriñarme con ojos platónicos, uno de ellos comenzó a hablar: 

– es perfecta, el tamaño de sus órganos encajarán a la perfección con los de nuestra hermana.

Se abrazaban ambos policías que por lo visto eran hermanos, querían comprobar como era yo, para ver si servía para salvar a su hermana.

– Ofreceré tanto dinero como pidan, dijo el otro hermano.

Dicho esto, me dieron la espalda y se alejaron, hasta desaparecer en la oscuridad. 

Tenía que negociar o trazar un plan para librarme de la muerte, pero es que no se me ocurría nada, era muy absurdo pensar que podía doblar la cantidad de dinero que esos les iban a dar a cambio de salvar la vida de su hermana…

En ese momento, mientras pensaba, mi vista apuntó a un teléfono móvil encima de la mesa, tenía que conseguir ese teléfono como fuese, pero según la mujer me habían abierto para observar mi interior, aunque no me dolía nada, llevé mi mano sobre mi pecho, no tenía ninguna herida, era un farol, estaba bien, intente moverme y mis extremidades respondían favorablemente, así que me incorporé y bajé de la camilla lentamente, cogí temblorosa aquél teléfono y me di cuenta que era mi propio móvil!

Mi movil comenzó a sonar, era un número desconocido…contesté:

– Digame?! 

– Hola… Si quieres liberarte, busca la salida de ese quirófano, debes dirigirte hacía una gran puerta de color verde.

Colgué el telefono y miré a mi alrededor, las partes amputadas que había visto eran de plástico y la sangre pintura… Ví al fondo el portón grande y lo abrí …

– Sorpresa!!!! Feliz día de los inocentes!!

No me lo podía creer.., allí estaba mi grupo de amigos de la infancia, riendo a carcajadas mientras se disculpaban y se daban la enhorabuena por haberme hecho la mejor inocentada de la historia. Lo cierto es, que entre mis amigos siempre competíamos por quien hacía la mejor broma […]