Siempre me gustó fantasear con la magia, con otros mundos, con otras realidades…Soy ese tipo de persona soñadora, despistada, que siempre llega tarde a las citas por entretenerse con libros o películas.En mi cabeza existe todo un mundo de historias de fantasía , soy una persona realmente curiosa.
Esa mañana, una vez más, llegaba tarde a la facultad, engullí una tostada mientras le contaba a mi madre ,mi intención de unirme a un club esotérico ya que me daba mucha curiosidad sólo por descubrir algo más sobre el mundo místico.
Después de clase, me encontré con Sara, ella ya era parte de ese club,»la casa encantada».
– Hola! dije sonriente
– Hola Ana!He quedado con Elena de vernos en una hora, vamos a ir al club, te apetece venir ?
– Bueno.. vale deja que mande un mensaje a mi madre.
– Vale, pero si vienes, ya estás dentro no hay marcha atrás. ¿De acuerdo?
– De acuerdo, vamos a darle un cambio a mi rutina.Respondí sonriente.
Nos encontramos con Elena, y en su furgoneta nos alejamos hacia el campo, a pocos km de llegar, por el camino, ví que había casas aisladas unas de las otras, como si no llegase nunca a formarse ningún pueblo, que condado tan extraño pensé. Al fin el coche paró enfrente de una casona.
Llamamos a la puerta y se abrió lentamente, parecía una casa rústica, decorada con muebles antiguos, seguimos por un pasillo hasta una puerta dorada, apareció detrás de ella María, una chica un poco mayor que nosotras, la creadora y presidenta de «la casa encantada». La casa por lo visto, pertenecía a su abuela y se la había dejado en herencia.
Nos invitó a pasar a un gran comedor, y allí sentadas sobre la mesa del comedor , sacó un tablero de color azul claro, en él había en los extremos una marca, nos pidió que cada una de nosotras colocásemos nuestro dedo en la marca para que surgiese la magia, pero antes quería que esperasen para que yo me iniciase.
– Ana! es un placer tenerte al fin aqui, llevaba tiempo esperando que vinieras, por favor, coloca tu dedo encima del tablero, para que se te designe una persona y una misión.
– Hola María, es todo un honor, pero estoy algo confusa, creía que este club era sobre las ciencias ocultas, mi intención era aprender más sobre ello.
– Pero Ana, es buenísimo que seas tan curiosa, pero nosotras nos dedicamos a la magia blanca, no podemos contarlo abriertamente porque no es un tema aceptado, pensé que Elena o Sara te habían contado en el trayecto …
– Queríamos que fueses tu la que se lo explicase bien María, por eso no dijimos nada, se apresuró Elena a contestar.
– Pues bien sonrió María,mi familia proviene de un aquelarre de brujas que practican la magia blanca, nuestra misión es ayudar a distintas personas en este mundo, aunque pertenezcan a otros planos de la exitencia. Entonces nos reunimos una vez a la semana en esta casa, utilizamos como puerta de entrada este tablero de mi familia, situando el dedo en él, nuestra alma viaja hasta otro ser humano en problemas, y dentro del ser le ayudamos a conseguir superar lo que sea que le sucede. -Estas lista para tu primer viaje?
– Estaba realmente asustada, pero decidí que si había sido elegida para esto, no tenía nada que perder por intentarlo, pensé que las otras chicas seguían vivas y a mi lado, por lo que puse el dedo en el tablero, sentí un cosquilleó que me recorrió todo el cuerpo, abrí los ojos y todo mi alrededor era totalmente desconocido.
Diría que me encontraba en una época lejana, unos niños corrían a mi alrededor, de repente noté una mano encima de mi hombro, y los niños gritaron:el jefe Cherokee. Aquel hombre estaba realmente enfadado, era un hombre alto, vestido con ropas étnicas y una gran pluma en la cabeza, se acercó a mi cara y dijo algunas palabras que no fui capaz de entender, sin embargo, algo me llevó a abrazar a aquel hombre, de mi boca salieron unas palabras y el comenzó a llorar, me besó en la frente y en ese mismo momento volví a sentir una sensación extraña en el cuerpo, abrí los ojos y ahí estaban las otras chicas observándome atentas alrededor de la mesa, alejé mi dedo del tablero azul y miré fascinada a María, ¿así de fácil? ¿sólo con darle un abrazo, ayude a ese hombre?
– Bueno Ana, esta misión ha sido realmente fácil para que te familiarices con la experiencia, normalmente son viajes de bastante más tiempo de duración, y con misiones más complejas.
– Sólo puedo deciros que es todo un honor pertenecer a este club de «la casa encantada». dije satisfecha.