Un garaje?! ,en serio, es lo único que me dejaba en herencia el adinerado de mi tio… salí del despacho del abogado algo enfadada, me habían llamado mis primos para la lectura del testamento de mi tio, un hombre al que sus hijos ni siquiera visitaban, pasé los últimos años de su vida a su lado, y me deja únicamente un garaje perdido de la mano de Dios, a las afueras de la ciudad, ¿pero que hago yo ahora con ese garaje?!
Yo vivía en un apartamento pequeño alquilado, en medio de la ciudad, se me pasaba por la mente que igual podría restaurar ese garaje y convertirlo en mi hogar, ya había escuchado de otras personas que habían convertido garajes o locales a pie de calle en sus casas y vivían bastante cómodos, así que respiré me subí al coche y conduje hasta la dirección indicada.
Me encontré de frente una trapa grafiteada, pero bueno ya decidida me remangué las mangas del jersey y abrí aquella trapa ,para mi sorpresa era bastante grande, claramente era una cochera para al menos quince vehículos, porque querría guardar tantos coches mi tio aqui, bueno al menos solo hay tres columnas lo que favorece mi idea de convertir ese espacio en mi nueva casa.
Una vez en mi piso, sentada en el sofá, acariciaba a mi gata Rita, mientras pensaba en la forma en la que tenía que organizar todo. Cogí un calendario y marqué del día en el que estaba al próximo mes, las tareas por semanas, planificando la mudanza para la última semana del mes siguiente. Me dí cuenta en ese momento la suerte que tenia de que me hubiesen justamente despedido del trabajo hace dos semanas, ahora tenía el tiempo suficiente para poder ponerme manos a la obra, y también lo afortunada que era de tener una familia que se dedicaba a la rehabilitación de casas, expertos en carpintería, electricidad y fontanería, yo había crecido ayudando a mi padre con sus obras, por lo que tenía la idea de como hacerlo además siendo decoradora de interiores, por lo que realmente estaba encantada y muy motivada para restaurar el garaje.
Las semanas se estaban pasando volando, ya casi terminaba el mes, y entre pasar todo el día de obras y empaquetando en el apartamento mis cosas para llevarlas poco a poco al garaje, apenas había tenido tiempo para nada más.
Me llamaba mucho la atención algo del garaje , al fondo había una zona de la pared en la que a veces notaba como destellos, parecía incluso como si corriese por encima de la pared algo de electricidad, pero eran tan pocas las ocasiones que sucedía ese efecto que no sabía si realmente era más una paranoia mía.
Al fin llegó el día, el último viaje de coche transportando mis cosas, con mi gata Rita en el asiento del copiloto súper inquieta. Abrí la puerta con la llave y accedí, pero que bonita me ha quedado y además mi propia casa, ahora me sentía realmente agradecida con mi tio, él sabía porque me dejaba a mi el garaje.
Me pasé el resto del día ordenando todas mis cosas por la casa, cocinas, baños, habitación. Me encantaba mi nuevo hogar, satisfecha me senté en el sofá enfrente de una gran pantalla que había colocado en la pared elektra, me hacía gracia llamarla así debido a su efecto. Estaba mirando la pantalla con Rita al lado, cuando de repente, en aquella pared comencé a ver como corría electricidad a lo largo y ancho de la pared, asustada me levanté y fui al cuadro de luces, desconecté la luz, pero en aquella pared seguía sucediendo aquel efecto, iluminando con una linterna, observé como la electricidad se movía hacia la esquina de la habitación y se convertía en una espiral, de repente esa espiral dió paso a un agujero negro.
Rita no! Grité con fuerza, mi gata se acercó a la pared y saltó hacía ese agujero negro, casi sin pensarlo dos veces corrí a por ella y me lancé dentro de esa oscuridad …