El vestido

[…] Quedan tres semanas para la gala, era super importante para mi aquel evento porque me daba la oportunidad de conocer a gente realmente importante del sector de las comunicaciones, y así poder presentarme y quizá conseguir algún que otro contacto para intentar crecer como profesional. 

Eran las 8:00 de la mañana, estaba en la cocina con una taza de café entre las manos, mientras pensaba como iría vestida y cuál sería la mejor estrategia, si me presentaría yo sola o a través de alguien que me introdujese. Busqué en google vestidos de gala y mientras deslizaba con el dedo entre las opciones en busca de algo que me gustase, saltó el anuncio de una tienda de vestidos en la cuál su eslogan rezaba «vestimos tu deseo», me llamó la atención aquella frase, así que entré a investigar en su web un poco más sobre la tienda. 

Resulta que eran vestidos únicos, hechos a mano, la tienda se encontraba ubicada en un pueblecito como a una hora en coche de la ciudad, así que decidí después de almorzar ir por la tarde hasta allí a ver que me encontraba. 

Soy psicóloga y me dedico al periodismo, tengo una idea para hacer un programa de televisión, se trata de un consultorio psicológico donde invitar a personas conocidas a realizar una especie de terapia en la cual tratar problemas comunes pero complicados así mostrar lo realmente importante que es la salud mental, y como se pueden tratar mediante terapia sin tener que llegar a tratamientos químicos. 

Estaba llegando al pueblo, cuando me llamó la atención que encontraba carteles con distintos mensajes, en uno ponía «estas en la dirección correcta», en otro se leía «gran elección para tu vestido», pero luego giraba la cabeza y ya no veía ningún cartel, me preguntaba si me estaría volviendo loca, igual tanto paciente, mi columna en la revista local y ahora este proyecto en el me estaba embarcando, hacía que no me diese mucho tiempo a dormir lo necesario, pero alucinaciones… 

Llegué a la tienda, se encontraba en el bajo de una casa rústica, llamé a la puerta y tras unos segundos, una señora de pelo rubio rizado, baja de estatura y algo entrada en carnes, abrió la puerta con una sonrisa enorme en su cara. 

– Bienvenida! te estábamos esperando, dijo con un mirada curiosa.

– Buenas tardes, muchas gracias, pero me debe estar confundiendo, ví su anuncio en internet pero no llame para avisar que venía, conteste extrañada. 

– Anda, bueno no importa, ven por aquí, decía mientras me animaba a entrar moviendo su brazo.

Era una nave llena de vestidos, separados por colores, texturas y estilos. Sin parar en ninguna sección, yo seguí caminado detrás de aquella mujer que de vez en cuando se paraba para mirarme, tocarme la frente, el pelo, en una ocasión me dió un abrazo, mientras caminábamos entre vestidos, en el momento en el que me dió el abrazo pensé, pero que hace esta señora, pero a la vez sentí una magia que me envolvió totalmente, sentí calor y cosquillas en el estomago, era una sensación muy extraña pero a la vez totalmente reconfortante. Ella trás ese momento, me explicó que no me asustase que era la mejor forma que tenía de medirme la talla, caminamos un poco más y de repente se detuvo ante un vestido amarillo, me miró, volvió a mirar el vestido, y lo cogíó de la percha donde estaba colgado. 

– Éste! Es perfecto para ti , este es el vestido que va a cumplir tu deseo, decía mirándome con ojos brillantes. 

Miré el vestido, era de raso amarillo, liso, la verdad es que me encantaba, de tirantes, sin escote pero con la espalda descubierta, parecía perfecto para mi cuerpo, le pedí probármelo, fuí hasta un probador que se encontraba al fondo del almacén; me sentaba increíble, el amarillo resalta mi piel broceada y queda perfecto con mi cabello largo color castaño con mechas doradas, estaba totalmente enamorada de ese vestido, además sentía una sensación de empoderamiento, como si pudiese conseguir cualquier cosa, así que sin dudarlo un segundo, le dije a la señora que me lo llevaba. 

– Ese vestido es para ti, ya verás como consigues lo que deseas.

– Muchas gracias ! ¿Cuánto cuesta el vestido?

– Nada, para ti es gratis, tan sólo lo debes pagar si no cumple tu deseo, vuelves aquí y lo pagas de otra forma no tienes nada que darme.

– Bueno bueno, así lo haré, dije confusa.

Me despedí de ella, y conduje hasta la ciudad.

Esa semana había una cena para desvelar los nominados al premio de la cadena de televisión, los cuales se darían la siguiente semana en la gala de premios. A mi me había invitado la revista donde publico semanalmente una columna sobre salud mental, no se muy bien la impresión que voy a dar, pero bueno me puse un mono negro con un kimono por encima de color rojo, a juego con los zapatos y el bolso, un maquillaje dorado pero pinté mis labios de rojo, melena lisa, y salí de casa hacía el restaurante. 

Una vez allí me tocó sentarme en una mesa donde estaba gente de producción, que suerte había tenido, pero me encontraba totalmente fuera de sitio, escuché mucho en vez de hablar en esa velada, intenté intercambiar miradas con toda la gente que sabía que podría ayudarme con mi proyecto de programa pero no conseguí que nadie se interesara demasiado, la mayoría de la gente estaba más pendiente de ser nominados.

Volví a casa un poco desmotivada, pero al entrar en mi dormitorio, allí colgado estaba el vestido de la gala, lo acaricie con la mano, y me sentí rápidamente invencible, poderosa, me quedé pensando, este vestido tiene algún poder sobre mi…

Y llegó el día de la gala, estaba nerviosa, me pasé toda la tarde ensayando que decir a las personas que tenía seleccionadas en mi mente para presentarme y hablarles de mi proyecto, una ocasión como esta no podía desaprovecharla. 

Me enfundé en ese maravilloso vestido amarillo, me maquillé natural en tonos tierra, me sentía increíble, super guapa, muy segura de mi misma, puse dirección al palacio de congresos donde se celebraba la gala de los premios Cadena Telemotion. 

Entré por la puerta y todo el mundo se giró, me sentí correspondida y encantada, mientras buscaba mi sitio entre las mesas, gente que no conocía de nada, me preguntaba mi nombre y me hacía cumplidos, normalmente yo me sentiría avergonzada pero esa noche no y menos así vestida, claramente el vestido estaba cumpliendo mi deseo, me senté en una mesa en la cual estaba el director de la cadena de televisión, Andrés Fili.

– Buenas noches, es un placer compartir mesa con usted! 

– Buenas noches, el placer es mio, que mujer tan carismática. 

Conversamos y opinamos toda la noche acerca de la gala y los premiados cuando de repente una fuerza dentro de mí hizo que me lanzase a decirle:

– Aprovechando que esta usted a mi lado, me encantaría contarle mi proyecto y que contase conmigo para crear un nuevo programa para la cadena.

Trás un buen rato de conversación , me contesto: 

– Me parece una idea extraordinaria! Contamos contigo el mes que viene para dar nombre a ese programa y comenzar a trabajar juntos !

No podía estar más feliz ! Ese vestido me había cambiado la vida! Volví a casa con la sensación de estar subida en una nube, pero al quitarme el vestido, este se esfumó delante de mis ojos y mientras desaparecía el humo amarillo, escuché la voz de la señora de la tienda en mis oídos «el vestido cumplió tu deseo» […]