[…]Era medio día, pero no tenia hambre, aún así me obligué a comer algo, supuse que un poco de sopa me vendría bien, llevaba toda la semana con el estomago revuelto, y no dormía nada bien, tenía unas pesadillas terribles, me levantaba cansada, había descubierto unos moratones en mi cuerpo, estaba algo asustada, no entendía que me estaba pasando…
Ese fin de semana había prometido ir a visitar a mi madre, y no podía fallarla, ya llevaba un par de meses sin ir a verla y la pobre me echaba de menos, igual le podía preguntar a ver si ella había pasado en su vida por algo así como me estaba ocurriendo a mi, y me daba una explicación antes de tener que ir al médico, lo poco que me gustaba a mi tener que meterme en hospitales…
Conduje unas dos horas de coche, y llegué al pueblo donde vivía mi madre, se había acostumbrado a la soledad desde que falleció mi padre, aparqué enfrente de su casa, ella abrió la puerta y bajo los peldaños del porche con los brazos abiertos.
– Benditos los ojos, mi niña bella!
– Hola mamá, perdona!! el trabajo, el ritmo de la ciudad … pero aqui estoy!
– Anda pasa! que preparó café y nos ponemos al día!
Dicho y hecho, entramos hacia el saloncito de estilo bohemio, mi madre es una mujer con una gran habilidad para la decoración, su casa es tan bonita gracias a estar perfectamente combinada de colores y elementos que invitaban a quedarse allí a vivir, la alfombra bajo nuestros pies tiene estampado un mosaico de colores que combina a la perfección con el sofá amarillo.
Miré a los brillantes ojos verdes de mi madre, mientras ella me analizaba de arriba abajo, mi madre es una mujer guapísima,tiene una larga melena de color castaño oscuro, de piel morena, estatura media y delgada, yo soy una copia de ella, algo muy característico de ambas es nuestra mirada felina, nos lo dice todo el mundo, mi madre siempre contesta «mirada de jaguar» y sonríe.
– Cariño, ¿cómo te encuentras? Estas más delgada, ¿comes bien?
– Si bueno… Ultimamente se me ha cerrado algo el estómago y estoy durmiendo bastante mal…
– Tienes pesadillas? Logras recordar como son?
– No mucho, pero me levantado muy cansada, como si hubiese estado haciendo mucho ejercicio y mi cuerpo tiene unos moretones que no son normales para nada …
– Dejamelos ver
Mi madre analizó mi espalda y mis piernas mientras movía la cabeza de lado a lado.
– Bueno mi pequeña, puede que las pesadillas sean tan fuertes que tu misma te golpees contra la cama, hoy voy a dormir yo contigo y te observo.
Continuamos hablando de su pueblo, la gente que vivía por allí, de la ciudad, de mi trabajo y poniéndonos un poco al día de todo. Mi madre se alejó en un momento y yo fui al baño, cuando bajé la escuche murmurar con alguien por teléfono:
– Bueno pues Gladis, ya está comenzando la primera fase, hoy duerme aqui conmigo, me parece que va a vivir su transformación esta noche si mis cálculos son correctos, menos mal que ha venido justo este fin de semana y no he tenido que ir yo a la ciudad, ya que también estoy por entrar en fase y controlarme allí es mucho más complicado, fue la razón por la que tuve que mudarme y dejar allí a Gladis…
Me quedé pensativa… claramente estaba hablando de mi, ¿y de qué fase estaba hablando?, entrar en fase…¿de qué?
Llegó la hora de dormir, y mi madre estaba asegurándose de que todas las puertas de la casa estaban cerradas, sobretodo la entrada y la salida trasera, yo la observaba con cara de sorpresa, se estaba comportando algo rara, de hecho estaba nerviosa, entonces sólo se me ocurrió ir y abrazarla.
– Mamá, no se que te pasa, pero estoy aqui para ayudarle en lo que sea…
– No te preocupes cariño estoy bien, simplemente quiero asegurarme que estás segura.
Nos fuimos a dormir, mi madre se aseguró de cerrar bien la ventana y se metió en la cama conmigo.
Serían como las 05:00h de la madrugada cuando me desperté sudando, otra vez la pesadilla, me dolía mucho el cuerpo entero, me quise levantar de la cama pero mi cuerpo pesaba mucho, aún así lo intenté, pero justo por el reflejo de luz que entraba por la ventana, vislumbré ante mi un imponente jaguar, me miraba super fijo, de alguna manera me recordaba la atenta mirada de mi madre, debería estar muerta de miedo pero la sensación no era esa, tenia ganas de correr y salir de allí.
Aquél animal se acercaba lentamente a mi, intente gritar para avisar a mi madre, pero en ese momento el sonido que salió de mi garganta fue un rugido. Según ocurrió eso, el felino enfrente de mi paró su paso y se quedó inmóvil, entonces yo salí de esa cama temblorosa y al poner mis pies en el sueño descubrí mis patas, tenia patas traseras y delanteras, intente sollozar pero volví a rugir, el jaguar se acercó a mi y restregó su cabeza contra la mía, justamente sentí que era mi madre, y que yo también era otro jaguar.
Mi madre convertida en jaguar me hizo una seña y caminó delante de mi, la seguí, bajamos al garaje y ahí había un enorme plato de comida, mi madre comenzó a comer y giro la cabeza invitándome a acompañarla a su festín.
Al principio me sentí forzada, pero después de los dos primeros bocados, devoré aquella comida.
Sonó el timbre, debía de ser la vecina asustada de escuchar a esas horas de la madrugada esos rugidos, nosotras seguíamos en la cochera, se abrió la puerta, mi madre me miró a los ojos y pude entender en mi cerebro como me decía sin hablar.
– Vaya! ha entrado con su llave! Si! podemos comunicarnos con la mirada, otra maravillosa característica de los humajaguares.
Yo estaba totalmente asombrada de lo que estaba ocurriendo, cuando me llegó ese olor a sangre humana, quería atacar, quería probar esa sangre, olía tan bien que no pude evitar abalanzarme sobre la escalera en su búsqueda, pero mi madre de un salto se colocó delante de mi impidiéndome el paso.
– Son humanos buenos, debes controlar ese instinto salvaje, o nos mataran, somos muy pocas especies ya vivas, han ido muriendo a través de las generaciones. Tu has tenido suerte de tenerme a mi, lo más probable es que te hubieras despertado en la ciudad así, y hubieras arrancado la puerta de tus vecinos para comérterlos y así algún humano matarte en su defensa.
En ese momento escuchamos la puerta, la vecina al no ver a nadie se fue.
– Gracias mamá, lo entiendo, pero ¿cómo es esto posible?
– No lo sé, tu abuela me lo transmitió a mi, y yo a ti, debes saber que la persona de la que te enamores, cuando realmente sepas que es tu compañero de vida debe saber tu secreto y le deberás convertir en jaguar, a tu padre le convertí también, pero una noche se desorientó, salió sin rumbo hacía el bosque y lo mató un cazador, fue una tragedia. No puedes renunciar a ello y no puedes cambiarlo, sólo nos transformamos una vez al mes en jaguar, pero gracias a ello, las características del animal vive en nosotras cuando volvemos a nuestro estado humano.
Durmamos un poco, en unas horas lo entenderás.
A la mañana siguiente nos despertamos, ya con nuestros cuerpos humanos, encima de la alfombra del salón, según abrí los ojos, mi visión era espectacular, super nítida, mi sentido de la audición era diez veces mejor que antes al igual que el olfato, era una felino con aspecto humano, mi madre se desperezó a mi lado y mirándome con una sonrisa me reto a saltar desde donde estaba al otra laso de la sala.Y así lo hice!
– Mamá! Mira de un salto subo y bajo al piso superior.
– Bueno ahora eres un jaguar, hija mía!
Nos miramos a los ojos y entendí el porque siempre contestaba «mirada de jaguar» […]